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{{Ficha de artista
| bgcolour = 
| nombre = Nelson Garrido
| imagen = Retrato-por-Alberto-García-Alix.jpg
| pie de imagen = Retrato por [[Alberto García-Alix]]
| nombre de nacimiento = 
| fecha de nacimiento = [[24 de agosto]] de [[1952]] ({{edad|8|14|1952}})
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La ONG (Organización Nelson Garrido) recoge sus experiencias y metodología particular como docente de fotografía. La ONG, escuela de fotografía, centro cultural alternativo, se ha convertido en punto de referencia obligada en la práctica artística venezolana actual, expandiéndose cada vez más hacia toda Latinoamérica
.<ref>{{Cita libro|apellidos=Roche|nombre=Michelle|enlaceautor=|título=Gente que hace escuela|url=https://banesco-prod-2019.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/Gente-que-hace-escuela_Distrito-Capital.pdf|fechaacceso=|año=2013|editorial=Vicepresidencia Ejecutiva
de Comunicaciones de Banesco Banco Universal, C.A.
y la Fundación Artesanogroup.|isbn=978-980-6671-03-4|editor=Antonio Lopez Ortega|ubicación=|página=267|idioma=Español|capítulo=}}</ref>.

== Obra ==
[[File:Chacumbele (2008).jpg|thumb|Chacumbele, de la serie Pensamiento Único (2008)]]
Nelson Garrido construye imágenes que pretenden integrar al ser humano al territorio de la totalidad. Para lograrlo su trabajo se articula sobre la exploración de los fragmentos que conforman nuestros imaginarios individuales y colectivos. De esta manera, reconstruye cada vestigio de nuestro universo simbólico como un ejercicio de activación y aproximación sensible a la memoria visual profunda y, desde la potencialidad infinita y arbitraria del signo, elabora a través del lenguaje visual artificios que se rebelan como potencia liberadora ante cualquier determinismo o forma de poder. 

Este cuerpo de imágenes son rebelión y revelación. ¿Acaso no es la subversión la esencia propia de la creación? Podemos afirmar desde la imaginería ''garrideana'': crear es subvertir; crear es alterar; crear es transformar; crear es transgredir<ref>{{Cita web|url=https://www.lacuevacasaeditorial.com/katharsis-garridiana-bestiario-la-purificacion-la-obra-nelson-garrido-entrevista-dos-actos/|título=Katharsis garridiana: Bestiario de la purificación en la obra de Nelson Garrido (Entrevista en dos actos)}}</ref>. Crear es rebelarse y dudar. Pero, al mismo tiempo, dudar y rebelarse es creer como ejercicio de identificación simbólica, creer no desde la vía acotada de la racionalidad o el dogma acrítico, sino creer en las imágenes como instancia de comunión, como instancia mediadora entre lo humano y lo trascendente, lo telúrico y lo divino. 

Allí, en esa dimensión, encontramos un espacio para el acto creador, para la rebelión y la revelación de las formas; para convertirnos, en el hecho mismo de la imagen creada, en artífices del relato del ser en el tránsito por lo real imaginado: la fantasía y la ficción, la sobrenaturaleza que envuelve y conforma el espíritu de lo humano. 

En ese ''otro lado'' de las formas emergen las imágenes como ''sustancia vital'', como posibilidad de reconstruir la naturaleza perdida del hombre y la mujer, quienes están sumergidos en el drama de la existencia que los constituye: estar abandonados a la intemperie: su forma&nbsp; de estar en el mundo. 
[[File:La pietá (1993).jpg|thumb|La pietá (1993)|izquierda]]
Si el alfabeto representó la guía para que las caravanas no se perdieran en el desierto, tal como sugiere el escritor José Lezama Lima en su ensayo ''Confluencias''; entonces, las imágenes desplegadas por Nelson Garrido se manifiestan para acompañar el tránsito de lo humano y sus vínculos con el universo que lo alberga, son imágenes para orientar el recorrido hacia lo otro y el otro, son imágenes movilizadoras y transformadoras, también son imágenes para no perdernos, trazos para el encuentro agónico de un colectivo a la deriva, de allí su dignidad y significación profunda. 

Insistimos, hay en el compendio de estas imágenes una permanente voluntad de lo sagrado, del sacrificio y de la redención, hablamos indudablemente de imágenes elaboradas para trazar los senderos del retorno al espíritu genésico: el paisaje edénico como inminencia, como anhelo, también como derrota y condena. Son imágenes para el resguardo, formas esenciales del lenguaje utilizadas para ser compartidas junto a la hoguera y prevenir el extravío de aquellos que han sido expulsados y que padecen a imagen y semejanza del hijo de la palabra, aquellos que simplemente devienen en tránsito hacia la finitud de la existencia, aquellos cuya conciencia de sí significa la muerte.&nbsp; Padecemos también los mortales como padeció el cuerpo de Cristo durante su tránsito en la tierra. Y las imágenes de Garrido nos identifican en el sacrificio, en la sangre derramada, en la violencia propia de la vida, en la pasión y el padecer.

Entonces, el horizonte de sentido propuesto por el espíritu sagrado y profano de las proposiciones garrideanas se centra en la búsqueda de los ''códigos esenciales'' de las imágenes y sus posibilidades de habitar en la dimensión mítica de la experiencia humana. Es allí donde puede establecerse una comunión entre los individuos que permita su identificación como colectivo, como cuerpo social. Es allí donde se hace posible restituir la trascendencia como posibilidad y anhelo. 

Hablamos de la construcción de una compleja cultura visual orientada y entramada a transgredir y trascender la soledad de lo humano, su egoísmo, la desritualización de la existencia, la alienación cosmológica. Dramas que acompañan el entorno vital y reflexivo del sujeto contemporáneo. Personaje que atrapado en su propia imagen ha extraviado los significados del misterio de aquello que simplemente se manifiesta de manera inefable ante él. 
[[File:Caracas Sangrante (1993).jpg|thumb|Caracas Sangrante (1993)]]
De esta forma, el cuerpo de trabajo que compone la obra personal de Nelson Garrido articula –en su conjunto– una escenografía para la redención, para el re-encantamiento de lo real. Una ''puesta en escena'' para el sacrificio, erigida para ritualizar aquello que muere y renace como ciclo vital del transcurrir de la naturaleza. Imágenes inscritas como ''materias activas'', moldeadas como ejercicio ritual orientado a la restitución de los ciclos vitales de la naturaleza: muerte y resurrección. 

Estas imágenes se centran en lo humano desde una perspectiva vital y existencial. Representan la actitud del ser ante el destino, ante lo inexplicable y se inscriben en nuestros imaginarios cargadas de esperanza como breves testimonios de salvación y piedad. 

Imágenes que detienen en formas visibles, manifiestas: el acto, la acción, la escena, como vías para acceder a través de la praxis creadora a ese punto parcial, breve y contingente, donde podemos alcanzar en fugaz roce el lugar absoluto desde el cual todo puede ser visto: el mito encarnado en imágenes. 

Hablamos del re-encantamiento del mundo desde la potencia de la creación. Un religar como actualización del sentido profundo de la naturaleza que nos contiene a través de la activación simbólica de la imaginación individual y colectiva.

Entonces, estas imágenes operan como principio ordenador del caos que subyace y antecede a las formas; el reverso latente e informe de aquello que va a ser contenido en un instante; el universo pre-imaginado; la imagen inminente; la potencia y voluntad de aquello por venir; el mundo como creación y la creación del mundo; alumbramiento libidinal; luz contenida en un punto; luz transformada en paisaje; líquido que se vierte en la palma de la mano para calmar la sed; un abrir y cerrar de ojos como momento del éxtasis fecundo del acto como lenguaje. 

Esta perspectiva otorga una gravidez significativa a lo que Garrido define como ''dramaturgia del instante'', acto de representación que se alimenta de la dualidad complementaria del orden y el caos, dupla que confluye y conforma la experiencia sagrada y profana de lo humano en el sendero de la evocación telúrica y estelar que conforma el universo en su diversidad de opciones. 

Podemos sostener que para Nelson Garrido la creación representa una práctica sensible, vital e intelectual que supone la confrontación permanente de ideas, la movilización de los individuos y la aspiración a un horizonte trascendente para el ser humano, al menos, en el instante de la mirada. No obstante, su recorrido creador no se restringe a la emergencia de una racionalidad exacerbada, a un conceptualismo carente de raíces. No se trata de un humanismo inmovilizado en la razón sino, por el contrario, de una dimensión humana experiencial, sensible, evidente, arrojada a religarse al otro que nos constituye y complementa como manifestación de la alteridad. También a lo otro: aquello de la naturaleza por desvelarse, aquello de la naturaleza que también nos constituye y nos complementa, aquello de la naturaleza que deviene incesante como el flujo del río y el tránsito de la serpiente sobre la faz de la tierra. Son imágenes ''inquietantes'', imágenes no quietas, imágenes que se desplazan y que pretenden movilizar también a los individuos para conformar un espacio de comunión, de reflexión, de libertad y disidencia. Experiencia litúrgica esbozada en imagen. 

Resulta interesante percibir, además, que cada una de estas imágenes que componen el sendero transitado por Nelson Garrido como demiurgo de un imaginario personal y particular, muestran, más allá de lo tangible, una transparencia que permite asomarnos al paisaje de un entramado social en su devenir agónico. Representan el drama específico de la sociedad venezolana, que envuelve las preocupaciones particulares del autor. Son metáforas visuales de su tiempo y de la sociedad que lo contiene. 

Ya dijimos: ''son imágenes para no perdernos'' y también son imágenes especulares que reflejan el destino de un nosotros que se define en el hecho trágico. Aquí no hay discursos épicos, ni imposturas estéticas, ni enmascaramientos intelectuales. Por el contrario, son imágenes ancladas en la contaminación, imágenes entendidas como profanación de sentidos, imágenes que actúan de la misma manera que la urdimbre de códigos abiertos que componen las estéticas populares, aquellas que se construyen y reinventan permanentemente en sus dinámicas múltiples y disímiles, y que conforman las representaciones sociales propias del tiempo presente. 

Tal como Garrido lo expone las imágenes son el resultado de la vida en su trazo cotidiano. En este sentido, hablamos de imágenes que trastocan, que escandalizan, que se proponen mover y conmover a una sociedad paralizada en el reflejo de imágenes unívocas, en conceptos únicos, en copulaciones estériles, en prisiones de falsa moral. 

Las creaciones que constituyen la obra de Nelson Garrido propician la confluencia renovadora de una ética y una estética que no se complace en el silencio. Sus visiones asumen el riesgo de propiciar una mirada política que a través de una estética de la beligerancia busca oponerse a todas las formas coercitivas del poder. Esta perspectiva disidente busca también desenmascarar la doble moral que protege a los oficiantes de lo unívoco sean políticos, sacerdotes, curadores o el propio sentido común que anula las posibilidades de transgredir, alterar y crear nuevas alternativas para lo humano en su dimensión cotidiana<ref>{{Cita web|url=https://www.lacuevacasaeditorial.com/nelson-garrido-trasgredir-o-trascender/|título=Nelson Garrido, trasgredir o trascender}}</ref>. 

Nelson Garrido, así lo sugiere Miguel von Dangel, ''es un artista vidente que ha asumido de manera inquebrantable el compromiso con la verdad que le fue revelada'', este se ha encargado de convertirla en imágenes para propiciar la rebelión y la duda ante cualquier mecanismo que pretenda justificar el poder de cualquier signo, poder que se despliega amparado en iconografías inmóviles que pretenden perpetuarse para siempre como formas de pensamiento único. 

Pero la impronta asumida por Garrido asume la tarea de mostrar la diferencia como posibilidad, lo otro como alternativa, la experiencia en su flujo vital. Por tanto, esta ''verdad revelada'', esta ''imaginería del vidente'', es una estrategia de rebelión y revelación permanente para seguir transitando en el desierto que habitamos después de la expulsión del paraíso, son imágenes para el resguardo, para encontrarnos a nosotros mismos como cuerpo colectivo<ref>{{Cita libro|apellidos=Navarro|nombre=Álvaro Martin|enlaceautor=|título=Premios Nacionales de Cultura: Artes Plástica, Nelson Garrido 1991|url=|fechaacceso=|año=2008|editorial=Fundación Editorial el perro y la rana|isbn=|editor=|ubicación=|página=|idioma=|capítulo=}}</ref>.

== Series ==
** Adana y Evo 
** Amar para dejar de amar
** Caracas Sangrante
** Como explicarle arte a una liebre muerta (Homenaje a Joseph Beuys)
** El cochino levitando
(contracted; show full)
*[http://www.revistaojosrojos.com/nelson-garrido/ Nelson Garrido. Revista Ojos Rojos].
*[http://www.inspirulina.com/memorabilia-nelson-garrido-hacedor-de-imagenes.html Memorabilia: Nelson Garrido, hacedor de imágenes. Inspirul]
*[https://www.elnacional.com/entretenimiento/nelson-garrido-soy-un-agitador-profesional-que-genera-imagenes/ Nelson Garrido: “Soy un agitador profesional que genera imágenes”]
{{NF|1952|}}
[[Categoría:Caraqueños]]
[[Categoría:Fotógrafos de Venezuela]]