Difference between revisions 57378497 and 57448088 on eswiki{{wikificar|t=20120628021829}} La '''Semana Santa en [[Badajoz]]''', declarada de Fiestas de [[Fiestas de Interés Turístico Nacional (España)|Interés Turístico Nacional]], dura ocho días. Sus [[Paso (Semana Santa)|pasos]] son mayoritariamente a costal, si bien existen algunas imagenes que son cargadas a hombros. En total son diez cofradias, siendo la más reciente del año [[2011]]. Las cofradías y hermandades circulan por las calles del centro de Badajoz, siendo común el paso de los tronos por delante de la Ermita de la Soledad, lugar donde se hospeda la patrona pacense, la [[Virgen de la Soledad]]. Existe una [[carrera oficial]], que transcurre por la Plaza de España, donde se encuentran tanto el ayuntamiento de la ciudad como su catedral. También es destacable el paso de la Cofradía de las Angustias por el Puente de Palma, sobre las aguas del [[río Guadiana]]. == Cofradías participantes == * '''Cofradía de la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén, Santísimo Cristo de la Paz y Nuestra Señora de la Palma''' 1-Datos Históricos de la Iglesia de San Roque La iglesia se levanta en el populoso barrido de San Roque, que debe su nombre a la ermita del santo que allí se construyó en el S. XVIII tras la Guerra de Sucesión al trono de España. El santuario se situaba tras el Fuerte del Revellín, que más tarde tomaría su nombre, asentándose la población en torno al mismo a partir de esa fecha, aunque la devoción en la ciudad hacia esta advocación es muy anterior. Así, como apunta el historiador Alberto González, se establece en 1637 su celebración como fiesta oficial en Badajoz en señal de agradecimiento de la ciudad hacia su figura, que gozaba de gran predicamento: “... por haberla librado numerosas veces como piadoso Padre, de pestilencia y de todo mal contagioso, por los méritos e intercisión del bien aventurado Señor San Roque”. La primitiva ermita de San Roque sería destruida en la guerra con Portugal, y la levantada en el S. XVIII corrió la misma suerte en la Guerra de la Independencia. En ésta se veneraba también a la Virgen de la Luz, conservándose en la actualidad sólo algunos restos. San Roque se formó a la vera del camino viejo de Talavera o Talaveruela, denominándose también este lugar en el S. XIII Campo del Osario por haber sido enterrados en su suelo los cuatro mil Bejaranos ajusticiados por el Rey Sancho IV como castigo a su sublevación. Su asentamiento también está próximo al arrabal oriental del Badajoz árabe. El actual barrio se debe, fundamentalmente, al impulso dado por los pacenses a partir de 1905, fecha en que el Rey Alfonso XIII preside unas maniobras militares en la zona. La Iglesia de San Roque es de este siglo y de sencilla, pero bella arquitectura, destacando la torre–campanario y las dos portadas; la principal, situada a los pies de la iglesia, se utiliza para la salida de la procesión del Silencio en la madrugada del Viernes Santo y la lateral, que está circundada por una verja, para el desfile del Domingo de Ramos. Ambas, al igual que el resto del templo, se adornan con elementos clasicistas, destacando la principal, que además, introduce detalles de cerámica decorada. En esta iglesia está ubicada también la Hermandad de la Virgen del Soterraneo y cuenta, además de con una imagen del patrón del barrio, con un Cristo de Medinaceli, al que se le dedica un solemne Besapié el primer Viernes de Marzo. 2-Historia de la Cofradía Esta popular Cofradía del barrio de San Roque se fundó el 1 de abril de 1957; hasta esa fecha no desfilaba ninguna Hermandad el Domingo de Ramos, aunque se celebraba la procesión de “Las Palmas” que, encabezada por el Sr. Obispo, salía desde la Catedral para cubrir su recorrido por las calles del centro. Don Francisco Sánchez, auténtico precursor de la Cofradía de la Entrada Triunfal en Jerusalén, recuerda como se gestó: “Fundada ya en 1955 la Junta de Cofradías de Penitencia, era deseo de su presidente, D. Enrique Triviño Forte, a la vez Delegado Episcopal del Sr. Obispo, recoger la propuesta hecha por los Señores D. Antonio Flores y D. José Benítez, propietarios de la popular “Casa Artes”, situada en la calle Santa Lucía de Badajoz, de donar el paso del Cristo y la Burrita que, por el pago de una deuda, había llegado hasta su taller procedente de Cheles. Lo único que solicitaban era que la nueva Cofradía corriera con los gastos de la restauración, pues se encontraba en muy malas condiciones. Desde ese momento, los esfuerzos de la Junta se centraban en encontrar a alguien que organizase la nueva Cofradía, pensándose que se podía establecer en la espaciosa Iglesia de San Roque. Dos años más tarde, D. Francisco Sánchez, a su vez Secretario de la Junta de Cofradías de Penitencia, se traslada a vivir a la barriada, y el 17 de marzo de 1957 visita al entonces párroco, D. José Reseco, proponiéndole fundar la nueva Cofradía en su Iglesia, lo cual fue aceptado. Ese mismo día se le comunica a la Junta de Cofradía en su Iglesia, lo cual fue aceptado. Ese mismo día se le comunica a la Junta de Cofradías y, tras un llamamiento a los vecinos del barrio, quedó convocada una reunión para el 1 de abril. A ella asistieron numerosas personas, organizándose rápidamente para poder salir trece días después. La premura de tiempo hacía que las dificultades pareciesen insalvables pero D. Francisco lo tenía todo previsto; el paso estaría terminado para ese día y las palmas serían cedidas por el Seminario Diocesano tras haberlas utilizado en la procesión matinal. Lo demás se conseguiría gracias al incondicional apoyo de la Junta de Cofradías. También se eligió una junta provisional, formada por: D. Francisco Plasencia, como hermano mayor; D. José Conchas, como secretario y D. Víctor Ramos, como tesorero, encabezada por el párroco de San Roque. El día 2 de abril, a las 12 horas, los recibe el Ilustrísimo Señor Obispo, D. José María Alcaraz y Alenda, figura muy recordada entre las Cofradías de la ciudad por su apoyo a la Semana Santa de Badajoz, el cual no sólo concede permiso para la salida de la procesión sino que mostró una gran alegría por el nacimiento de esta nueva Cofradía”. 3-La procesión Esta procesión es muy alegre y de gran vistosidad, ya que al hacer su salida de día, el sol ilumina los hábitos de raso de vivos colores que visten los cofrades, las grandes palmas naturales que portan y los dos estupendos pasos que saca la Hermandad en la tarde del Domingo de Ramos. La Cofradía de la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén, Santísimo Cristo de la Paz y Nuestra Señora de la Palma, tiene un gran mérito, pues partiendo de la nada y a base de mucho esfuerzo y trabajo tiene hoy un importante patrimonio, sacando a la calle auténticas obras de arte en bordados y orfebrería. La devoción y el cariño a sus santos titulares, así como el inestimable respaldo de todo el barrio de San Roque, que se vuelca con su Cofradía, han hecho de ella una de las más pujantes y con mayor número de hermanos de la Semana Santa pacense y se esfuerza, año tras año, para lucir alguna novedad: estandartes, candelería, bocinas... Desde el momento de su salida, la expectación en el barrio es enorme y desde todos los rincones de la ciudad se acercan para presenciar el primer desfile de la Semana de Pasión. La procesión va acompañada de dos bandas de música que interpretan el Himno Nacional a la entrada y salida de los pasos; en el año 1995 tuvo el acompañamiento de la estupenda Banda de la Cruz Roja de Badajoz y la extraordinaria Orquesta Filarmónica de Olivenza que, junto con la recuperación de los hermanos costaleros para el paso de la Virgen de la Palma, ha hecho que el desfile recobre una calidad y vistosidad inusitada. En la Semana Santa de 1996, en que la Cofradía, como cada año, se superó a sí misma, tuvo la desgracia de tener que volver a su templo cuando la Cruz de Guía ya abandonaba el barrio de San Roque, debido a la lluvia. Una vez en la iglesia, las plegarias y canciones dedicadas a las imágenes provocaron momentos de gran emoción a los hermanos de la Cofradía. A pesar de que la procesión, de día, tiene un especial encanto, éste no decrece cuando el brillo vespertino da paso a la luz tenue de las calles del centro de la ciudad, para, paso a paso, irse aproximando a su sede en San Roque donde la recibirá el barrio con los brazos abiertos y, ya junto a la iglesia, en la plaza que en 1995 se bautizó con el nombre del recordado Santiago Arolo, la sencilla belleza de la Virgen de la Palma mecida por sus costaleros, emocionará a los pacenses y dejará caer una lágrima en memoria de aquellas artesanas manos que, con tanto cariño, la moldearon para bendecir el Domingo de Ramos en Badajoz. La procesión es una de las de más largo recorrido, resultando encomiable el comportamiento y el aguante no ya de los costaleros y penitentes, sino de los numerosos niños que desfilan en esta Cofradía. 4-Insignias y atributos Posee algunas insignias de gran valor; son las siguientes: - Cruz de Guía procesional: estupenda obra de madera tallada, dorada y policromada con fondo rojo, realizada por la Casa Artes de Badajoz en 1958; lleva talladas en relieve palmas doradas y siete medallones con motivos de la pasión de Cristo, destacando en el centro el del escudo de la Cofradía. - Faroles de acompañamiento: de gran calidad, plateados y repujados en talleres sevillanos. - Cruz Parroquial revestida. - Libro de Reglas y pértiga: repujado y plateado por Jerónimo Soto con los escudos de la Cofradía en la portada. Lo lleva el secretario de la misma. - Bandera del Cristo: realizada en raso rojo y blanco sobre diseño de Juan Manuel Expósito Álvarez, vocal artístico de la Cofradía; está bordada en oro y sedas por Isabel Contreras Díaz y lleva el escudo de la Hermandad. Fue estrenada en 1994. - Estandarte de la Cofradía: importante obra diseñada por Santiago Arolo y finamente bordada en oro por las Monjas Adoratrices de Badajoz. - Bocinas plateadas y repujadas: obra de Villarreal. Los magníficos paños están bordados en oro y pedrería por las Religiosas Concepcionistas de Villanueva de la Serena, sobre diseño de Arolo. Llevan en el centro el escudo de la Cofradía. De los mismos talleres son las dos nuevas bocinas que se han estrenado en 1995 para la sección de la Virgen, igualmente plateadas y repujadas y con bordados en oro como las anteriores, obra de las mismas religiosas sobre artístico diseño de Juan Manuel Expósito. - Bandera Concepcionista: diseñada también por Juan Manuel Expósito y bordada en oro y sedas sobre raso azul y blanco por Isabel Contreras. Estrenada en 1994. - Estandarte de la Virgen de la Palma: artística realización sobre terciopelo azul. Lleva en el centro la imagen de la Virgen pintada al óleo por José Monedero, enmarcándola un original diseño floral de Santiago Arolo, ricamente bordado en oro y pedrería por las Monjas Concepcionistas de Villanueva. 5-Proyectos En 1995 alcanzó algunos de los que tenía trazados, como el de volver a sacar a hombros el paso de la Virgen de la Palma, teniendo, además, la intención de poder hacer lo mismo con el paso de Cristo Rey. Entre los estrenos de ese año destacaron, igualmente, los dos nuevos faroles de metal bañados en oro para el paso de La Borriquita. Los proyectos inmediatos son completar la iluminación del paso de Cristo con los dos faroles centrales que faltan y que la Virgen de la Palma salga bajo palio, para lo cual se están haciendo las gestiones para su realización. 6-Curiosidades Las grandes palmas que portan los nazarenos en lugar de los cirios, las rizaban las monjas Carmelitas de Badajoz, dándose la curiosa circunstancia de que las que se sacaron en 1957, año de su primera salida, fueron cedidas por el Seminario Diocesano como ya hemos citado, previo pago de la mitad de su importe (5 pesetas cada una). Hoy son traídas anualmente desde Elche para el acontecimiento y el precio se ha multiplicado por cien. El 1 de noviembre de 1957 se celebró en la Iglesia de San Roque Misa Pontifical solemne, presidida por el Sr. Obispo Alcaraz y Alenda y el cabildo catedralicio, con el acompañamiento de la Schola Cantorun del seminario. Este acto sirvió para celebrar la festividad de Cristo Rey, imagen titular de la Cofradía. 7-Pasos Paso de la Entrada de Cristo en Jerusalén, (Santísimo Cristo Rey) Popularmente conocido como “La Borriquita”, es el encargado de abrir la Semana Santa pacense. Presenta una composición de cuatro figuras, en cuyo centro, y más adelantado, se encuentra Jesús subido a la burrita; tallas ambas completas y de buena factura aunque de autor desconocido, que procedentes de la localidad de Cheles, fueron donadas por los señores Flores y Benítez en 1957, ya que sólo cobraron 8000 pesetas por la restauración de las mismas, dando muchas facilidades para el pago. Posteriormente, Santiago Arolo hizo el trabajo de desmontar la figura del Cristo, pues era todo en pieza. Sobre el paso acompañan a Jesús los apóstoles: San Pedro, Santiago y San Juan, obras todas ellas de Arolo en 1963, que vinieron a sustituir a las anteriores; tres figuras de Olot, (un niño romano, una niña extendiendo una alfombra y una mujer con un niño en brazos entregando una rosa a Cristo Rey). Todas estas imágenes fueron regaladas por el Hermano Mayor al Párroco de la vecina localidad de Balboa. La apacible imagen del Cristo también fue retocada por Arolo, suavizando y embelleciendo sus facciones. Presenta una expresión serena pero muy real, y la cabeza, ligeramente girada hacia la izquierda, parece mirar a la multitud que lo recibió en Jerusalén. Sobre su cabeza luce artísticas potencias labradas en plata dorada. Viste una túnica de raso de color marfil ribeteada en oro, obra de Dª Eloisa López de Lizaga, y sobre la parte derecha de la misma cae un manto de terciopelo rojo; lleva una palma rizada en su mano izquierda. Los apóstoles visten ricas túnicas de terciopelo. Todas las imágenes van sobre unas estupendas andas de estilo barroco, diseñadas y talladas en 1958 por el artista sanroqueño Ramón García Mora y doradas en Villanueva del Fresno en 1963. En el frontal de la canastilla del paso destaca, en el centro, la talla del escudo de la Cofradía, que separa los dos tramos laterales torneados donde van dos pequeños medallones con símbolos pintados; (las llaves, representando a San Pedro, y la bolsa, a Judas). Los laterales se componen de ocho tramos tallados, torneados y rematados por crestería igual que los demás, donde se reparten otros tantos medallones simbolizando la Pasión de Jesús; estos cuerpos van separados por floreros tallados en forma de columnas con estrías en espiral, que en las esquinas sirven de base a los candelabros. El otro emblema de la Hermandad (escudo de armas del Obispo Beitia Aldazabal), va tallado en la trasera de la canastilla del paso. Los preciosos respiraderos presentan un delicado trabajo, sobresaliendo la gran cartela frontal donde, entre la exuberante talla, lleva cinco coronas en relieve representando la realeza de Cristo; son muy originales los detalles frutales que rematan las esquinas del paso entre los bellos motivos vegetales del conjunto, todo ello dorado y policromado. En los respiraderos laterales y en el trasero destacan tres grandes cartelas centrales con símbolos de Jesús y de San Roque. Sobre el paso lucen cuatro magníficos candelabros barrocos de seis brazos, labrados en hierro y acabados en oro, obra de Villarreal, a los que, próximamente, se añadirán otros dos. El paso va adornado con gran gusto por más de ochenta docenas de claveles y gladiolos rojos, además de las hojas verdes que alfombran la base. Paso de Nuestra Señora de la Palma En el segundo paso va la Virgen de la Palma, realizada en 1959 por el destacado imaginero pacense Santiago Arolo. Es la primera que realizó para una Cofradía pacense y el resultado fue espléndido. Las manos de Arolo supieron hacer de la Virgen de la Palma una de las dolorosas más pura y de belleza más sencilla de la Semana Santa pacense. La imagen tiene unas facciones limpias y unos rasgos dulces que transmiten serenidad; parece como si Arolo se hubiese inspirado en una guapa mujer del pueblo para realizar su obra, dada la sencillez y el especial encanto de su cara, que le confieren personalidad. Las manos son muy expresivas; lleva en ellas algunas joyas y de su muñeca izquierda pende un rosario. La advocación de “La Palma” es de origen bíblico, como metáfora de la esposa o de la sabiduría, y representa además la victoria sobre el pecado y la muerte. El primer encargo hecho por la Cofradía a los talleres orfebres sevillanos de Villarreal fue una magnífica peana repujada y plateada sobre la que descansa la imagen y en la que destacan tres escudos cincelados en oro; siendo éstos el de la Cofradía, el del obispo Sr. Beitia y el de Badajoz. La suntuosa canastilla del paso fue estrenada en los años 70 y es una auténtica obra de arte de estilo barroco, plateada y ricamente repujada, diseñada y realizada también por Villarreal y considerada una de las mejores de cuantas llevan las dolorosas pacenses. En el frontal destacan dos medallones a los lados con los escudos de la Cofradía y en el centro lleva una preciosa hornacina donde van colocadas las figuras del misterio de la Entrada de Cristo en Jerusalén, cinceladas en plata de ley. En los laterales del paso, y entre columnillas pareadas, se abre diez tramos rematados por cartelas orladas de filigranas, donde lleva detalladamente repujados diferentes misterios: La Anunciación, Visita a Santa Isabel, Nacimiento de Jesús, Presentación al pueblo, A los sabios, Orando en el Monte de los Olivos, Despojado de las vestiduras, Coronado de espinas, con la Cruz a cuestas y Crucificado. Son magníficos los cuatro ángeles cincelados que en las esquinas soportan las maniquetas del paso, sobresaliendo de la rica ornamentación del conjunto. El espléndido vestido bordado en oro que luce la Virgen de la Palma fue realizado por las Madres Adoratrices del Convento de San José de Badajoz, bajo la dirección de Arolo, sobre un traje que el torero Luis Reina donó a tal efecto. Se caracteriza por ir vestida con gran gusto; labor que realiza Juan Manuel Expósito. Sobre la blonda que rodea su cara lleva una vistosa toca de tisú. Es precioso el manto de terciopelo azul bordado en oro por las mismas religiosas sobre diseño de Arolo; representa un bello dibujo floral del que salen palmas, pudiéndose afirmar que es uno de los más finos y trabajados de Badajoz. Sobre el paso destacan también los setenta candelabros plateados y repujados, comprados en Osuna, encargados de soportar los cirios que iluminan el bello rostro de la Virgen de la Palma. En la Semana Santa de 1996 ha estrenado un destacado juego de dieciséis velas de cera rizada que embellecen aún más el paso. Éste va magníficamente adornado con cien docenas de claveles y gladiolos que se colocan cuidadosamente en las ánforas plateadas donadas por la primera Junta de Gobierno de la Cofradía y que tienen grabado en su base los nombres de sus benefactores. Los estupendos candelabros de cola de cinco brazos son de plata repujada y fueron comprados en Sevilla; la meritoria corona dorada y trabajada es obra de D. Jerónimo Soto, y fue dorada en Córdoba. 8-Dónde verla Tendremos muchas oportunidades, pues es la Cofradía que cubre el recorrido más largo junto con la que sale de S. Fernando. La salida concita a un gran número de personas, pues es evidente que la puesta en la calle de cualquier Cofradía es un momento interesante. Es muy agradable presenciar la entrada en el Jerusalén pacense cuando, cruzando el puente sobre el Rivillas y entre los jardines de la Trinidad y la Legión, se interna en el casco antiguo de Badajoz dejando a la derecha la histórica Puerta de Trinidad, construida en el X. XVII y rematada en su interior por el escudo real de los Austrias. Curiosamente, esta antigua entrada a la ciudad debe su nombre a un convento de Trinitarios que, desde 1274 y hasta la Guerra de la Independencia, existió en sus cercanías. La subida por las estrechas calles en dirección a la Plaza de España hace que los pasos avancen sobre una nube de palmas; llegada la procesión a este punto, se nos brinda la posibilidad de ver a las imágenes enmarcadas por la gallarda figura de la Catedral. El descenso por la calle del Obispo y la visita obligada al Hospital de San Sebastián son momentos de gran interés. Desde aquí iniciará el regreso por la interminable calle Martín Cansado. La llegada a su barrio y la entrada volverán a reunir a un gran número de personas. * '''Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima de los Dolores''' 1-Datos Históricos de la Concepción y sus Cofradías La antigua Iglesia de la Concepción estuvo situada, junto con el hospital del mismo nombre, en lo que hoy es el Convento de los Remedios o de las Trinitarias, conservándose aún en la calle San Lorenzo una portada mudéjar del antiguo centro hospitalario. La Iglesia de este Convento es la Ermita de Nuestra Señora de la Paz, que el Obispo Ramírez cedió a las religiosas en 1876. En este mismo lugar residió en el siglo XIII la iglesia de San Salvador, que ya aparece en 1274 en la primera división por parroquias que se hizo en Badajoz después de la Reconquista. Esta Iglesia se extinguió a principios del S. XVI, erigiéndose en su lugar la Iglesia y el Hospital de la Concepción (Se sabe que en 1561 el Obispo Don Cristóbal de Rojas Sandoval, puso un cura para que oficiase en esta iglesia, siendo ayuda de parroquia de la Catedral desde 1574). En centro hospitalario parece ser anterior, pues ya se tienen referencias de él en el año 1344 cuando el Obispo D. Vicente funda en la Iglesia de San Andrés la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, que poseía el citado hospital. Posteriormente, hacia el año 1773, el hospital de la Concepción se agregó a la Real Casa Hospicio, fundada en 1750 durante el reinado de Fernando VI; aunque sería Carlos III quien, por una Real Orden, aglutinase en el Hospital de San Sebastián a todos los existentes en Badajoz, de forma puramente administrativa en 1757 y, de manera definitiva, en 1849. Además del Hospital de la Concepción existían otros centros de asistencia y ayuda, como el de la Misericordia o de la Piedad, fundado en el S. XV y situado en el campo de San Juan; el Hospital de la Vera Cruz o de Santa Catalina, fundado por la Cofradía de San Nicolás en el S. XVI y que estaba en el llamado Campo de la Cruz, frente a la Puerta de Palmas, centro que se amplió con el abandonado convento de Santa Clara, cuyo edificio se extendía hasta la calle Joaquín Costa, el cual está hoy pendiente de restauración. Y, por último, estaba el Hospital de Mujeres fundado en 1723. Desde la segunda mitad del S. XIX y hasta hoy, la Iglesia de la Concepción se traslada a la del antiguo Convento de Franciscanos Descalzos de la Provincia de San Gabriel, más conocido por “Los Gabrieles”. El primitivo Convento de San Gabriel fue fundado por San Pedro de Alcántara entre 1518 y 1520 en la aldea de La Mañoca, fuera de la ciudad, en la zona de lo que hoy son “Los Montitos”. Durante su construcción, el Obispo Don Alonso Manrique les cedió la ermita de Los Mártires, que estaría situada en las inmediaciones. La obra fue finalizada gracias a los benefactores, Don Gome Hernández de Solís y Doña Catalina Da Silva, Duques de Badajoz. El convento era un lugar muy conocido, pues desde él partía el solemne cortejo que llevaba a los obispos a la ciudad para tomar posesión de su cargo, y en 1580 estuvieron allí el Rey Felipe II y Ana de Austria antes de su entrada triunfal en Badajoz. A finales del S. XVIII los franciscanos se trasladan a su nuevo convento, lo que al andar del tiempo se convertiría en la Iglesia de La Concepción. Parece ser que la actual planta de la iglesia la trazó en 1768 Ventura Rodríguez, una de los mejores arquitectos del siglo XVIII español, colaborador en la construcción del Palacio Real de Madrid, autor de la Catedral de Pamplona, del Palacio de Lliria, etc... La iglesia está a caballo entre el barroco y el neoclásico y, según los entendidos, recuerda a la de San Francisco el Grande de Madrid, siendo una de las más bellas de la ciudad. En el libro de Noticias de Don Leonardo Hernández Tolosa se dan los siguientes detalles sobre su construcción: “Llegó a esta ciudad el Padre fray Pedro de Tornavacas, Definidor y Misionero en su Convento de Aguas Santas de Jerez, día 30 del mes de marzo de este año del Señor de 1770, que acompañado con el Rvdº Padre Definidor fray Gonzalo de Montijo, morador de este convento, principiaron desde este día a dar las necesarias disposiciones... para concurrir a derribar los edificios, a sacar tierra y a trabajar de gracia muchas personas con mucho celo, en conformidad que si continúa esta devoción en breve se verá dar a Su Majestad Divina el debido culto en la iglesia, que se va a construir en este dicho convento”. “Fabricada una lámina de plomo y esculpida en ella los nombres del Papa reinante Clemente 14, el señor Obispo de esta ciudad Don Manuel Pérez Minayo, nuestro Católico Monarca Carlos 3º, el Rvdº Padre Provincial actual de Descalzos, fray Rafael de Cadahalso, y el Padre fray Lorenzo del Arroyo, Guardián al presente de este Convento, con día, mes y año (15 de mayo de 1770) en que se puso primera piedra y en ella colocada dicha lámina. Se puso en donde se había de construir la capilla mayor, a la altura de los cimientos, asistiendo el obispo, religiosos de otros conventos y lo más noble del pueblo y se tapó con otra piedra”. Por este mismo libro se sabe que el día de San Antonio, 13 de junio de 1782, Don Gabriel Zanduendo y Luquín, canónigo doctoral de esta Santa Iglesia y provisor Vicario General de esta ciudad y obispado, hizo la bendición de la iglesia y dio principio a las funciones y actos que se celebraron hasta el día 21, en el que la Venerable Orden Tercera del convento finalizó los actos con iluminación del nuevo edificio, conciertos, misa y plática. Los religiosos fueron exclaustrados en 1834. Desde 1925 y hasta la fecha relativamente reciente, la iglesia estuvo regentada por la comunidad de Jesuitas. La iglesia tiene dos grandes portadas de cantería; por una de ellas salen los pasos; la otra, se halla cegada. Sobre dichas portadas destacan los escudos franciscanos entre rocallas, lo que denota la anterior posesión del templo y entre las dos luce el gran escudo de mármol del pacense Manuel Godoy, Duque de Alcudia y Príncipe de la Paz; personaje destacado de su época, nacido en Badajoz en 1767 y que, con tan solo 25 años, ya era Primer Ministro del Rey Carlos IV. Curiosamente, el escudo se encuentra picado, hecho sucedido tras la caída de Godoy. A esta iglesia se trasladó en el año 1761 la Virgen de Tentudía, que se encontraba en la ermita que existía sobre la Puerta de Mérida. Hermosa estatua sentada que, parece ser, era de gran calidad artística. Cofradías establecidas en la Concepción Las Cofradías que han estado establecidas en La Concepción han sido las siguientes: por informaciones de 1722 y 1791 sabemos que estaban allí las Cofradías de San Lorenzo, fundada en 1626, y la del Ángel Custodio en 1610. En 1773 se fundó allí la Venerable Hermandad del Rosario de Nuestra Señora de Balbanera, según se desprende de sus constituciones redactadas en ese mismo año. Esta virgen procesionaba en algunas ocasiones junto con el Cristo del Rosario, que ya lo hacía anteriormente, pero no podemos precisar si éste y su Cofradía se encontraban establecidos en la Iglesia de la Concepción. 2-Historia de la Cofradía Fundación La Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima de los Dolores es una de las más antiguas y venerables de la Semana Santa Pacense. Algunos sitúan su fundación en 1609, creada por el Gremio del Comercio y con sede, probablemente, en alguna de las iglesias del castillo, posiblemente en Santa María de Calatrava, iglesia perteneciente a la Orden de Alcántara. En 1693 se le asociarían los farmacéuticos bajo el título de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, imagen que, recientemente, ha sido revitalizada como tercer titular de la Cofradía, que acabó abarcando a los Gremios de Comercio, Banca, Oficina y Farmacia. Utilizando ya datos documentados, podemos situar la fundación de esta Hermandad el 12 de octubre de 1693, fecha que coincide con la de su aprobación oficial, lo que nos hace pensar que se hallase fundada anteriormente sin la citada aprobación, como le ocurría a muchas otras Cofradías. Podemos fijar su sede, casi con toda seguridad, en el Convento de Descalzas de San Francisco denominado Madre de Dios de Valverde, construido en 1548 bajo el patrocinio de D. Pedro González de Valverde y su mujer, Dña Isabel Enríquez; el edificio dio nombre a la actual calle Madre de Dios, denominada hasta entonces calle Navajón. El convento fue desamortizado a principios del S. XIX y su iglesia está ocupada por la actual parroquia de San Andrés, sede de la Cofradía del Descendimiento. 3-La procesión Este desfile, que tiene como punto de partida la preciosa iglesia de la Purísima Concepción, parte desde el barrio alto de la ciudad y tiene como fondo a la torre árabe del Alpéndiz, popularmente conocida como de Espantaperros, uno de los símbolos de la ciudad, que en esta noche del Lunes Santo se asoma para presenciar la salida de esta histórica Cofradía. La Hermandad reúne a un gran número de personas en su dificultosa salida, mientras que en el interior del templo se apiñan nazarenos, costaleros, militares, mujeres de mantilla, etc..., formando ese entrañable tejido humano previo a la procesión. La Cofradía se ha caracterizado siempre por la humildad, pues durante mucho tiempo ha carecido de medios para desarrollar su labor; si bien, esto era paliado por el trabajo y el cariño inestimable de un nutrido grupo de personas que con mucho mimo se encargaban de que todo estuviera a punto. En los últimos años, ha hecho un gran esfuerzo de renovación y mejora de los hábitos de nazarenos, pasos, organización, actos públicos y otras actividades que, junto con el apoyo del Regimiento de Castilla y con un momento de auge de la Semana Santa, han significado que la procesión haya ganado en esplendor. Suele abrir el desfile una banda de cornetas y tambores vestidos de nazarenos, pertenecientes a la Cofradía hermana de la Oración en el Huerto, de Olivenza. Por otra parte, hay que destacar el acompañamiento militar que, junto con sus jefes, concurre con los pendones e insignias del Regimiento, fuerzas de escolta para los pasos, banda de música y un escuadrón que, cerrando el cortejo, le imprime solemnidad a la procesión. En 1995 se realizaron varios estrenos y se recuperó la tradición de los hermanos costaleros que han sacado el paso de la Virgen de los Dolores, sobresaliendo su ejemplar comportamiento y la suavidad con que lo llevan durante todo el recorrido a pesar de su corta experiencia. Toda la procesión discurre por el centro de la ciudad y, desde su tradicional recorrido por la calle de San Juan hasta el momento de su recogida, impregnará de sabor añejo y de misterio la noche del Lunes Santo, hasta que, ya de madrugada, entre la emoción contenida de sus fieles, se consigna, gracias a la pericia de los costaleros, girar y entrar el paso de la preciosa Virgen de los Dolores entre los honores que se le rinden en este momento. 4-Insignias y atributos La cofradía saca a la calle las siguientes insignias y atributos: - Cruz de Guía: realizada por la Casa Artes de Badajoz en los años 40 en madera tallada y dorada y bellamente rematada en sus extremos. En el centro destaca el escudo de la Cofradía. - Cruz Parroquial: realizada en metal plateado. - Senatus: realizado en madera tallada y dorada por la Casa Artes; está coronado por una gran águila al más puro estilo simbólico romano. - Libro de Reglas: forrado de terciopelo y con aplicaciones de plata repujada en el que destacan el escudo y otros motivos ornamentales. Es obra de Jerónimo Soto. - Bandera de la Cofradía: confeccionada en raso de color morado y blanco y bordada en oro. - Estandarte de la Cofradía: de terciopelo morado y espléndidamente bordado en oro y seda por las Religiosas Trinitarias del Convento de los Remedios de Badajoz; destaca, en el centro, el escudo de la Hermandad entre motivos florales de exquisito gusto. - Bocinas: de plata repujada y realizadas en talleres sevillanos. Llevan paños de terciopelo morado, donde van bordados en oro los escudos de la Hermandad; obra de las Madres Trinitarias pacenses. - Estandarte Sine Labe: confeccionado en terciopelo color hueso y bordado en oro por las mismas religiosas; ha sido pasado a terciopelo negro en 1996 por las Clarisas Franciscanas Descalzas del Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz. - Bandera Concepcionista: sencilla, realizada en raso azul y blanco. - Bandera Pontificia: de raso amarillo y blanco y con aplicaciones doradas. La mayoría de las insignias fueron realizadas en 1942 y son obra de Antonio Flores y José Benítez. 5-Proyectos La Cofradía tiene interés en recuperar algunas tradiciones antiguas, como la de colocar una cruz de madera con su sudario en el cruce de la antigua calle Cerrajería, al venir el alba del día de la procesión, permaneciendo allí hasta terminada ésta. Los proyectos a realizar son numerosos: Uno de los más antiguos es formar una centuria romana que acompañe la procesión. Volver a sacar bajo palio a la Virgen de los Dolores, como se hacía hasta los años 50, para lo cual se estudia la realización de un nuevo dosel pues el antiguo está inservible. Se pretende mejorar los pasos añadiendo elementos que faltan, como los faroles de cola y la peana en el paso de la Virgen, un nuevo ángel en el paso de Cristo, etc. Existe la intención de crear su propia banda de cornetas y tambores, compuesta por hermanos nazarenos. 6-Curiosidades Lo que más llama la atención en este capítulo es la denominación de los Cristos. Parece demostrado por las argumentaciones anteriores que, antiguamente, se le denominaba Cristo de la Humildad a la actual imagen del Prendimiento y, o bien por un incomprensible error o por dejar de procesionar éste, que además le daba nombre a la Hermandad, esta advocación pasó a la imagen que preside el paso de la Oración en el huerto. En Badajoz había otra imagen que se llamaba Cristo de la Humildad; más concretamente de la Humildad y Paciencia, que conservando este último nombre, es el actual amarrado a la columna que desfila el Jueves Santo con la Hermandad de la Soledad. Otra curiosidad es la que protagonizó el recordado párroco de la iglesia de la Concepción, D. Benigno López, apodado “Perrachica”, por haber conseguido, con pequeñas limosnas, reunir el dinero suficiente para comprar la magnífica corona de plata que luce la Virgen de los Dolores. La Cofradía de la Escuela de Cristo estaba en La Concepción en 1787; la del Corazón de María tiene allí su sede y redacta constituciones en 1858 y, por último, la Cofradía de Siervos de Nuestra Señora de los Dolores estuvo en el convento Madre de Dios, seguramente hasta la extinción de éste, fecha en la que seguiría una historia paralela a la de la propia Cofradía del Cristo de la Humildad y Nuestra Señora de los Dolores, pues en 1869 ya aparece establecida en la parroquia de la Purísima Concepción. Ya en fecha más reciente, se tienen noticias de la Congregación del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, desconociéndose si llegó a existir una Cofradía con este nombre que diese culto al crucificado que sigue expuesto al culto en esta iglesia. * '''Pontificia Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Espina y María Santísima de la Amargura''' 1-Datos Históricos del Monasterio de Nuestra Señora de la Merced El convento de Nuestra Señora de la Merced es conocido popularmente como “Las Descalzas”, pasando así casi ignorado su verdadero nombre. La imagen de la Virgen de la Merced preside el altar mayor de la iglesia como titular del monasterio. Esta advocación se debe, según algunos autores, a que fue fundado por el obispo de la orden Mercedaria Fray Simón de Sousa en el año 1317, conservándose hasta el S. XVIII el escudo de esta orden en el presbiterio. Según datos comprobados, en 1573 ya están las Madres Clarisas instaladas en su antiguo convento, que ocupaba el terreno de lo que hoy es el Hospital Provincial de San Sebastián. En el S. XVII, y para la construcción del centro hospitalario, D. Sebastián Montero de Espinosa permuta el citado convento por unas casas que poseía cerca del Real Convento de San Onofre, el cual daba nombre en aquella época a la actual calle Menacho. De esta forma, las religiosas se trasladan al centro que hoy ocupan en el año 1674 aunque las obras no se finalizaron hasta el 1700, gracias al apoyo y a la ayuda económica de uno de los obispos que más construyeron en Badajoz: Marín de Rodezno. La desamortización hace que las monjas sean expulsadas de su convento en 1870, refugiándose en el vecino “Real Monasterio de Santa Ana” junto con otras comunidades religiosas. El Convento de las Clarisas Descalzas, que era de una extensión mucho mayor a lo que hoy conocemos (llegaba hasta la calle Santa Domingo), fue subastado en sus tres quintas partes. En 1874, el obispo D. Fernando Ramírez y el patrono del convento de las Descalzas, Conde de la Torre del Fresno, lograron recuperar las dos partes restantes que hoy conservamos, restaurando además la iglesia y la torre del mismo. Éstos, gracias a la influencia de D. Carlos de Combes hacia su primo el General Topete, Ministro de Marina, consiguieron la Real Orden para el traslado de las religiosas desde el Real Monasterio de Santa Ana hasta el suyo. Las obras finalizaron en 1887. Así, el periódico pacense “El Avisador” cubre la información de la bendición solemne de la iglesia de las Descalzas el día 15 de mayo de 1887, a las 10 horas. En ese momento se traslada el Santísimo desde la capilla provisional del convento hasta la iglesia restaurada, comenzando a las 6h. de la tarde de ese mismo día la novena al Señor de la Espina que anualmente celebra la comunidad. Se desconoce si han existido otras Cofradías establecidas en el Monasterio de las Descalzas, dada la escasa información que poseemos al respecto pero, según algunos datos, se sabe que en 1894 se trasladó allí la Cofradía de la Escuela de María. La Hermandad realiza su salida por una puerta preparada al efecto, pero las personas que acudan a presenciarla verán que, muy cerca de ella, se halla la puerta principal, labrada en cantería y de características clasicistas, realizada a finales del S. XVII o principios del XVIII y rematada por el escudo de la orden franciscana. En el interior se conserva la tumba esculpida en mármol de los patronos de convento, los Condes de la Torre del Fresno, fechada en 1771. En los muros exteriores se observan dos pequeñas capillitas dedicadas a los titulares de la Cofradía. Están realizadas en mosaicos policromados, colocados el del Cristo en 1942 a la altura de la nave donde se encuentra la hornacina interior que contiene la imagen; éste fue donado por el cofrade D. Manuel Santos y bendecido por el Obispo Alcaraz y Alenda. Bajo él se dispones un pequeño limosnero. El de la Virgen se colocó en 1945 y fue regalado por D. Pedro María. 2-Historia de la Cofradía Es una Cofradía muy arraigada y querida en Badajoz, pues rinde culto al Cristo más venerado de la ciudad: Nuestro Padre Jesús de la Espina. Aunque se perdieron los archivos de la Hermandad, posiblemente en la expulsión de las religiosas en 1870, y, por lo tanto, no existen documentos que lo acrediten, se fija la fundación de la Cofradía en el año 1773, fecha que parece comprobada por un Breve Apostólico de carácter permanente dado en Roma el 8 de mayo de 1774 por Su Santidad el Papa Clemente XIV. En la misma fecha concedió a la imagen del Cristo de la Espina el privilegio de Santa Bula para el pueblo de Badajoz, que podía ganar indulgencia plenaria en las condiciones ordinarias de confesión y comunión visitando su iglesia sede el día 4 de mayo, festividad de la Santa Espina. Estos documentos originales tampoco se conservan, aunque se está investigando e intentando conseguir una copia de los mismos. Parece lógico pensar que el Breve viniese dirigido a la Cofradía así como la Bula lo hacía con la imagen; el único dato que tenemos es el que aparece en el envés del guióon de la Bula Pontificia y que reza lo siguiente: “LORENZO-J-VAN-VICENTE-GANGANELLI-Por la Gracia de Dios-PAPA-CLEMENTE XIV-(1769-1774)”. 3-La Procesión La noche del Martes Santo se viste de morado, desfila Nuestro Padre Jesús de la Espina acompañado de sus penitentes, que todo lo inundan de color nazareno; detrás, el granate y el blanco de los cofrades de María Santísima de la Amargura. Este desfile procesional es, sin duda, uno de los más vistosos de Badajoz por los ricos hábitos de los nazarenos, magníficos bordados, destacada orfebrería y por las dos auténticas joyas de pasos que pone en la calle. Esta impresión de riqueza que produce la Cofradía en su desfile hace que sea considerada como la “rica” de la ciudad, lo cual es del todo inexacto, pues, aunque su patrimonio es muy destacable, carece de grandes recursos económicos y todo lo que posee es fruto de muchos años de dedicación y trabajo y, en su mayor parte, de donaciones de devotos y cofrades. La procesión es muy solemne y de un gran recogimiento y penitencia, yendo muchos hermanos nazarenos descalzos y otros cargados con pesadas cruces de madera detrás de los pasos, sobre todo del Cristo de la Espina. Antes de la salida, los hermanos, a puerta cerrada, prometen guardar el mayor silencio durante todo el recorrido; lo que se cumple con especial observancia hasta el punto de que, en muchos momentos, el espectador sólo escuchará el campanilleo del muñidor que ordena detener o reanudar la marcha, y el cornetín de órdenes que, como único instrumento, suena ocasionalmente pidiendo silencio. La Cofradía, como ya hemos comentado, no va acompañada por banda musical alguna, y la voz del capataz dirigiéndose a los costaleros o el tintineo que producen los borlones del palio al chocar contra los varales, son los sones característicos de esta Hermandad. Este silencio le valió para que desde los años de su refundación fuese conocida como “la del silencio”. El recogimiento con el que los pacenses siguen sus desfiles procesionales hace que se pueda apreciar el empuje de los hermanos costaleros en una carga y el cadencioso siseo de sus alpargatas de esparto deslizándose por el suelo de Badajoz. Merece la pena disfrutar de una salida o entrada de la procesión, pues constituyen uno de los momentos más destacados de la Semana Santa pacense. La salida la preside un silencio expectante y emocionado que, ya de madrugada, se transforma en un sentimiento mucho más profundo y sensible que pone los pelos de punta a los que contemplan la llegada de la procesión al Convento de las Descalzas. En ese instante, el paso del Cristo se gira completamente para recibir a su angustiada Madre, la Virgen de la Amargura, que ha estado acompañándolo en su lento caminar hacia el calvario por las calles pacenses durante la estación de penitencia. En ese momento, los dos juntos, frente a frente, como si quisieran consolarse, son mecidos suavemente para, poco a poco –“muy despacito”- recogerlos en su iglesia entre saetas y admiración. El primero en hacerlo es el paso de palio; después, el Cristo de la Espina lanza un último destello al pueblo, correspondiendo así a las lágrimas que en esos momentos pasean por las mejillas de algunas personas allí presentes, como resultado de ese nudo en la garganta que desde hace un rato están sintiendo. 4-Insignias y atributos Esta Cofradía posee verdaderas obras de arte en insignias y atributos, reuniendo, sin duda, el mejor conjunto de toda la Semana Santa de Badajoz. - Cruz de Guía: realizada en madera policromada en el S. XVII o S. XVIII; es la que antiguamente llevaba el Cristo de la Espina sobre el hombro. - Faroles de acompañamiento: plateados y de cristal; fueron estrenados en 1957. - Heraldos: magnífica colección de diez heraldos plateados y repujados comprados en talleres sevillanos; se estrenaron en 1957 y otros dos en 1959. Llevan paños de terciopelo morado los del Cristo y rojo los de la Virgen; todos ellos ricamente bordados en oro, sedas y pedrería por las antiguas camareras de la Hermandad y las Monjas Trinitarias de Badajoz. En ellos destacan los escudos de la Cofradía y el de la ciudad de Badajoz bajo corona real, enmarcados por finísimos diseños. - Senatus: realizado en terciopelo morado y bordado en oro, malla de oro y pedrería sobre un original diseño. Se estrenó en 1954. - Guión de la Bula Pontificia: se bordó en el año 1951 en oro, sedas y pedrería por las Srtas. Carmen y Concha Muñoz y María Luisa Romero de Tejada. En el centro destaca el escudo franciscano bajo mitra papal en relieve, y en el envés los datos del Papa Clemente XIV que dábamos al principio al hablar de la historia de la Cofradía. - Bandera insignia: confeccionada en raso y terciopelo morado con una cruz bordada en el centro. - Guión de la Obra Social: estrenado en 1995, ha sido realizado por las actuales camareras de la Hermandad con un antiguo bordado en oro y plata sobre terciopelo morado. Lleva en el centro las letras “Obra Social”, que conmemora la que realiza la Hermandad entre los necesitados a los que atiende. - Cruz capitular: es una verdadera joya de estilo barroco, tallada y estofada en oro; posee varios cuerpos con motivos geométricos y florales y está hecha en una sola pieza. Es obra, muy probablemente, del S. XVII o XVIII y fue estrenada por la Hermandad en 1953. - Libro de Reglas: junto con su pértiga ricamente cincelada y plateada con baño de oro en el cuerpo que la remata. El libro es una magnífica obra realizada en 1945 en estaño plateado por María Luisa Romero de Tejada y Rubio, presentando en la portada un delicado trabajo de repujado de los escudos de la Cofradía sobre rico decorado. Es llevado por el nazareno más antiguo. - Pendón de la Cofradía: es una auténtica obra de arte. Presenta un finísimo diseño de Antonio Juez en el que destacan, entre los motivos florales, la corona de espinas que enmarca los escudos de la Hermandad bajo una gran corona real en relieve. Está bordado en oro, sedas, perlas y pedrería sobre terciopelo morado por la Camarera Mayor, María Luisa Romero de Tejada, y fue estrenado en 1944. - Bandera Papal: con los colores papales, amarillo y blanco, y con la insignia vaticana bordada en el centro en relieve. - Bandera Concepcionista: de raso azul y blanco con la imagen de la Virgen, obra de Antonio Juez y el escudo del Ave María. - Bandera Insignia: confeccionada en raso blanco y terciopelo rojo. - Sine-Labe: el antiguo fue comprado en Sevilla en 1943 y pasado a nueva tela un año después. El actual es una magnífica obra de arte diseñada por el genial artista Antonio Juez y bordada en oro, malla de oro y pedrería sobre terciopelo de seda rojo por las Monjas Trinitarias pacenses. Presenta un trabajo difícil de describir. El medallón central lleva el bordado de una orquídea sobre malla de oro; alrededor, las palabras “Sine Labe Concepta”. Todo ello enmarcado por bellísimos bordados de fantasía floral y rosas en la parte superior. Fue estrenado en 1960. - Estandarte de la Virgen: junto con el anterior forman dos insignias de incalculable valor artístico y material. Diseñado por Juez, es una magnífica joya; presenta un primoroso trabajo de bordado en oro, sedas y pedrería sobre fondo de terciopelo rojo. En el centro destaca la pintura al óleo de María Santísima de la Amargura, obra del mismo artista, enmarcada por un pequeño altar con columnas revestidas y bordadas en oro; alrededor, un derroche de delicadeza y buen gusto conforman un trabajo de bordado floral de las Trinitarias absolutamente perfecto; estrenado en 1953. Los escudos de la Cofradía los diseñó también el gran pintor y dibujante pacense Antonio Juez, director artístico de la Hermandad. 5-Proyectos Entre sus proyectos destaca la restauración del cuerpo del Cristo de la Espina y el de tener sus propios hermanos de carga para los dos pasos, ya que ahora son llevados por los miembros de la Asociación de Costaleros de San José. Se quiere realizar el nuevo dorado del Paso del Cristo, así como nuevas potencias para la imagen, cantoneras para la cruz y jarras para la Virgen. 6-Curiosidades Aparte de las ya citadas de que la imagen toma el nombre de una espina de la corona de Cristo que se venera en el Convento de las Madres Clarisas Descalzas, y de las leyendas y milagros que se le atribuyen al Cristo, como las ya relatadas sobre la protección dada al pueblo de Badajoz y al convento, podemos destacar otros detalles curiosos: - El cuerpo del Nazareno posee una oquedad en su espalda a modo de sagrario sin puerta, donde, según algunas teorías, venía alojada la reliquia de la espina cuando lo trajeron a Badajoz; hecho que podría explicar su advocación. - En cuanto a las túnicas que posee el Cristo, nos encontramos con algunas curiosidades, como la que le regaló la reina Isabel II a la imagen, espléndidamente bordada en oro, y de la que las religiosas del convento conservan la caja donde se recibió. Otro dato conmovedor fue el protagonizado en 1979 por Dña. Encarnación Vázquez Sierra, que, por expreso deseo testamentario, dona una casa en Sevilla para que lo que se obtuviese de su venta fuese repartido a partes iguales y realizar una túnica al Cristo de la Espina y un manto a la Virgen de la Soledad. - Una curiosidad única en las Cofradías pacenses la protagoniza el hecho de que la Junta de Gobierno de la Hermandad está compuesta solamente por mujeres. La explicación es sencilla, pues al haber estado siempre las imágenes bajo la custodia de las religiosas de clausura, era obligación que así fuese por respeto a ellas de acuerdo con el código canónico de 1917, si bien, la Cofradía podía tener hermanos de ambos sexos. El actual código de 1983 ya derogó esa norma, aunque esta Cofradía la sigue por tradición, estando así constituida por cargos directivos femeninos y camareras, con la única excepción de un camarero masculino encargado exclusivamente de vestir la imagen del Señor de la Espina. Por otra parte, es norma estatutaria de esta Cofradía que el hábito de nazareno sólo puede ser vestido por varones, no pudiendo hacerlo mujeres, bajo ningún concepto, hasta hoy. Esta tradición está refrendada por los hermanos, aunque, evidentemente, no es compartida por muchas mujeres, que desearían hacerlo para acompañar a las imágenes, aunque sí lo hacen a cara descubierta detrás de los pasos y son hermanas de la Cofradía. Los niños tampoco pueden vestir de nazareno hasta los dieciséis años, saliendo, mientras tanto, con los trajes de monaguillos y dalmáticas. Citar, también, que en 1939, año de su primera salida, desfiló la Cofradía con varios enseres prestados por otras Hermandades, como comentábamos anteriormente, ascendiendo los gastos de la procesión a ochocientas setenta y seis pesetas. El día 12 de Noviembre de 1946 se recoge una sorprendente curiosidad, que aumenta aún más el carácter milagroso de la imagen. Parece ser que, en aquel tiempo, se padecía una gran sequía en la ciudad, expresándose el escrito de la siguiente forma: “Durante los días del triduo, acudió gran número de fieles de todas las categorías sociales, a pedir al Señor nos mandase el santo rocío. El último día del triduo a las 12 h. de la mañana se observó un gran fenómeno; se nubló el sol y se vio aparecer a los lejos un gran remolino color de fuego que avanzaba y lo envolvía todo. Durante media hora se hizo completamente de noche, levantándose un huracán desencadenado que horrorizó a todo el vecindario. Por la noche, después del ejercicio del triduo, salió la Imagen sacada en procesión seguida de una inmensa multitud que le pedía la lluvia bienhechora; a poco de salir con cielo despejado se empezó a nublar y empezó a llover torrencialmente, a pesar de los cuales, el vecindario le seguía en su recorrido emocionados ante este milagro, viéndose al entrar en su Iglesia multitud de devotos arrodillados ante las andas, que con lágrimas en los ojos le daban gracias por el inmenso favor, viéndose el templo abarrotado durante varias horas de personas que acudían a manifestarle su gratitud.” * '''Cofradía Sacramental del Santísimo Cristo de la Angustia y María Santísima de la Misericordia''' 1-Datos históricos de la Iglesia de San Fernando y Santa Isabel La antigua Iglesia de San Fernando va unida a la historia del barrio que, a finales del S. XIX y principios del XX, comienza a formarse en torno a la estación de trenes, creada en aquellos años con la llegada del ferrocarril a la ciudad. El barrio, denominado desde un primer momento de “La Estación”, se asentaba en la margen derecha del río Guadiana, en la orilla opuesta a la ciudad, aspecto que marcará su desarrollo, cuya única comunicación con el centro urbano fue durante mucho tiempo el Puente de Palmas, construido originariamente en 1460. En esta zona se levanta la colina de Orinaza, frente al Cerro de la Muela donde está la alcazaba árabe, marcando estas dos alturas, partidas por el río, el paso obligado entre la Meseta y las tierras del Sur y de Portugal, hecho de gran importancia estratégica desde la época árabe. En el S. XVII se construye el Fuerte de San Cristóbal coronando la mencionada altura, encontrándose en sus inmediaciones la ermita de Santa Engracia y comunicándose con la fortificación de la Cabeza del puente. Así, en este entorno, se irá desarrollando el barrio hasta nuestros días, siendo hoy uno de los más populosos de la ciudad, suavizándose la separación natural del río por medio de los cuatro puentes que existen, aunque aún es fácil escuchar a sus vecinos, como les ocurre a los de San Roque, la curiosa frase de “Voy a Badajoz”. D. Fernando Ramírez Vázquez, Obispo de la Diócesis entre 1866 y 1891, deseoso de honrar al santo de su nombre, legaba en su testamento una buena cantidad de dinero para construir un templo en honor a San Fernando y Santa Isabel, nombre de sus padres, naturales, como él, de Salvatierra de los Barros. Aunque este prelado pacense murió sin ver terminado su sueño, no pudiendo hacerlo tampoco su sucesor, D. Francisco Sáenz de Urturi, que es trasladado a Santiago de Cuba, la iglesia se complementa y se inaugura durante el obispado de D. Ramón Torrijos Gómez (1894-1903), teniendo ya los ferroviarios de Badajoz un templo donde poder orar y celebrar sus funciones. En esta época, seguramente durante su visita a la ciudad en 1905, el rey Alfonso XIII regala un cáliz de plata a la nueva iglesia, que en un primer momento se encontraba unida y servida por el capellán de la ermita de Bótoa, para convertirse posteriormente en parroquia dotada de culto y clero. En los años 60 se acomete la construcción de un nuevo templo, al parecer por haberse quedado pequeño el antiguo, que fue tristemente abandonado y derribado en fecha no muy lejana. Será en esta nueva iglesia donde nacerá la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Angustia, para, desde entonces, cruza año tras año el histórico Puente de Palmas y adentrarse en el Badajoz intramuros. En esta barriada se desarrolla una gran labor religiosa, pues, no en vano, se asienta en ella el histórico Seminario de San Atón, que fundado en 1664 se trasladó aquí desde su anterior edificio en la Plaza de Minayo, junto al Hospital Provincial. Esta excelsa institución sigue hoy desempeñando una gran labor pastoral y educativa en Badajoz. 2-Historia de la Cofradía Se funda el día 1 de diciembre del año 1971 en la citada parroquia de San Fernando y Santa Isabel, donde tiene actualmente su sede. La historia de la Cofradía es, lógicamente breve, dado su poco tiempo de vida, pero son dignos de mención algunos aspectos de la misma. Hace su primera salida en la Semana Santa de 1973 y, desde el primer momento, aglutina la fe y la devoción de todo un barrio, el de “La Estación”, que cada noche de Martes Santo acude a su cita. Es una Hermandad cargada de ilusión y entusiasmo, lo que ha hecho que, partiendo de la nada, se haya convertido en una de las más pujantes de los últimos tiempos, calando muy hondo en el sentimiento de los pacenses y haciéndose un importante hueco en su Semana Santa. En un principio, la Cofradía hacía estación de penitencia en la noche del Viernes Santo, sorprendiendo desde un primer momento su paso sobre el río Guadiana, momento de gran belleza al apagarse toda la iluminación del puente. Era la protagonista de un momento enormemente emotivo de nuestra Semana Mayor, que la hizo cobrar gran protagonismo, como era su encuentro en la Plaza de España, junto a la Catedral, con la Virgen de la Soledad, que con su hermandad realiza en esta noche su tradicional “Procesión del Rosario”. Actualmente, la Cofradía se conforma con visitar y obsequiar con flores a “La Patrona” en su ermita de la Plaza de la Soledad, como veremos más tarde. Los estatutos de la Cofradía son aprobados el 17 de octubre de 1972 por el Obispo D. Doroteo Fernández, a su vez, vecino de la barriada y siendo D. Jesús Méndez Velarde su Primer Hermano Mayor, por aquel entonces Jefe de la Estación de Ferrocarril. La Hermandad, conocida en un primer momento como la de los “Ferroviarios”, es de carácter puramente penitencial, motivo por el cual recoge en sus estatutos el hecho de salir todos los años a pesar de las inclemencias del tiempo. Aspecto que ya le ha costado algún disgusto al haber tenido que soportar más de un aguacero, con el peligro que esto conlleva para los enseres de la misma. En 1973 se nombra Hermano Mayor Honorífico de la Cofradía al Coronel del Ejército del Aire de la base de Talavera la Real, cuerpo que durante muchos años ha acudido con su banda de cornetas y tambores. Hay que destacar que desde sus inicios cuentan con sus propios hermanos costaleros, que llevan el paso con gran maestría, destacando su fervorosa entrega al tener que cubrir uno de los recorridos más largos de toda la Semana Santa. Las cruces de penitencia que posee la Hermandad son portadas por los hermanos, que se disputan tal privilegio. La Cofradía supo superar el bache sufrido por este tipo de manifestaciones religiosas en la época de la transición política hacia la democracia, hecho especialmente delicado en una Hermandad que acababa de nacer. Es la única Cofradía de la ciudad que sólo tiene una imagen titular. Es éste un desfile procesional sencillo y austero, sin ornamentos ni insignias lujosas, guardando un sentimiento sincero y profundo de uno de los mayores barrios de la ciudad, que demuestra un gran fervor a su “Cristo de la Angustia” siguiéndolo en su larguísima estación de penitencia. La Hermandad destaca, sobre todo, por su carácter asistencial y de ayuda a los demás, como veremos más tarde, hecho que le hace dirigir una buena parte de sus ingresos a este cometido. En la Semana Santa de 1996 estrena algunas varas de mando para los Diputados de Órdenes, denominados antiguamente en Badajoz “Regidores de Procesión”. 3-La Procesión Los preparativos de esta procesión comienzan con un acto único en la Semana Santa pacense, como es el montaje del Cristo en el paso fuera de la iglesia, ante la imposibilidad de poder salir con él desde el interior del templo. Una vez en la calle, el barrio, en un multitudinario recibimiento, le acompaña en sus primeros pasos hacia el monumental Puente de Palmas. Una vez en él se apagarán todas las luces para, en un bellísimo momento de hondo silencio, avanzar alumbrado únicamente por la luz de los faroles del paso y de los cirios que portan los nazarenos. En este instante en que el cortejo atraviesa el Guadiana, con la Alcazaba y las torres que se levantan en la ciudad como testigos, podemos observar al Cristo de la Angustia reflejado en el río, en una de las secuencias más plásticas del episodio pasional pacense. Finalizado su trayecto por el puente, el desfile entra en el recinto amurallado de la ciudad por la magnífica Puerta de Palmas, levantada en 1460 y decorada con gran elegancia en el S. XVI. Aquí, el escudo y la efigie del Emperador Carlos V, y la Virgen de los Ángeles, que preside la capilla interior del monumento, dan la bienvenida a la imagen. Junto a ella, y ya en la Plaza de Reyes Católicos, lugar donde antes se levantaba el Hospital de la Vera Cruz, una multitud de pacenses recibe al “Cristo de la Estación”, y los rezos por saetas se suceden en uno de los momentos culminantes de la procesión. Desde aquí se dirigirán por las calles del casco antiguo hasta la entrañable Plaza de la Soledad, momento de gran emoción en que Cristo se encuentra con su madre, que le aguarda a las puertas del templo. Ahora, mientras los costaleros del Cristo de la Angustia dan lo mejor de sí mismos para alzar el paso, comienzan a caer pétalos de flores desde la torre de la ermita en unos instantes de enorme emotividad. Desde aquí, la Cofradía inicia el largo regreso hacia su barriada, que de nuevo se echará a la calle para recibirla con los brazos abiertos y dar aliento a los cofrades en un postrero esfuerzo final. El acompañamiento musical de esta procesión que, como ya cité, estaba a cargo del Ejército del Aire, es ahora de 28 miembros que se dividen en 12 cornetas, 12 cajas y 4 bombos. Cuentan además con un abanderado q al frente de la formacion porta el estandarte q los caracteriza. Señalar también que la media de edad de la banda es de 20 años, oscilando entre 15 años y 25. También destacar que los componentes de esta formacion no tienen ninguna formacion musical academica, y que han ido aprendiendo sobre la marcha, sacando canciones y ritmos poco a poco. Son todos hermanos de la cofradia, y realizan un trabajo devoto y voluntario. Ensayan 3 días a la semana, incrementando este número en el último mes, para perfeccionar el trabajo. El uniforme es el mismo que el de todos los nazarenos, esto es: tunica y verdugo morados, y medalla de la cofradia. 4-Insignia y atributos Como ya se ha dicho, dada la austeridad y el carácter penitencial y asistencial de que hace gala esta Cofradía, no posee elementos destacables; ciñéndose a la sencilla Cruz de Guía que abre la procesión, realizada en madera y un juego de varas plateadas y repujadas. 5-Proyectos No existen grandes proyectos a corto plazo, salvo el de aumentar la obra social. No obstante, se quiere realizar el estandarte de la Cofradía y en 1996 se estrenaron nuevas molduras de madera tallada para el Paso; estando previsto adornar los faldones del mismo. 6-Curiosidades La más señalada es el montaje del Cristo en el Paso, que se realiza desde una terraza. Hay que citar también que se pensó realizar una nueva imagen para sustituir a la actual, idea desechada por la veneración que se le tiene. El Cristo de la Angustia está inspirado en el famoso Cristo de Limpias. * '''Cofradía del Santísimo Cristo del Descendimiento, María Santísima de la Piedad y Nuestra Señora de la Esperanza''' 1-Datos Históricos de San Andrés y su Cofradías En la primera división por parroquias que se realiza en Badajoz en el S. XIII después de la reconquista de la ciudad por Alfonso IX de León, ya aparece la Iglesia de San Andrés, que ocupaba la Iglesia de San Andrés, que ocupaba el terreno de lo que hoy es la aledaña Plaza de Cervantes. La iglesia se suprimió como parroquia en el S. XVII y aunque se restauró el edificio en el S. XVIII, fue definitivamente derribado en 1834. A los pocos años, en 1842, la parroquia de San Andrés pasó a instalarse en la iglesia contigua del desamortizado Convento de Descalzas de San Francisco “Madre de Dios de Valverde”, construido en 1548 por Pedro González de Valverde y su mujer, Isabel Enríquez, que dio nombre a la actual calle Madre de Dios, denominada hasta entonces calle Navajón. Las citadas religiosas continuaron su clausura a partir de 1857 integradas en la comunidad del Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz. El templo, que ha sufrido sucesivas remodelaciones, conserva las portadas de la primitiva iglesia del convento; así, la persona que asista a la salida de la Cofradía del Descendimiento observará dos espléndidas puertas barrocas del S. XVIII que incorporan ya elementos clasicistas. En una de ellas aparece el escudo de los Quirós en el dintel, una hornacina con una escultura de San Pedro y el escudo franciscano. En la otra destacan las armas del Marqués de Monreal, Patrono del Convento Madre de Dios y General de la provincia de Extremadura, que al fallecer en Badajoz el 5 de septiembre de 1744 fue enterrado en él. La puerta por la que sale la Cofradía fue construida para posibilitar la salida de la procesión; está flanqueada por los escudos de la Cofradía y el del Obispo D. José María Alcaraz y Alenda y rematada por una escultura de San Andrés. Cofradías establecidas en San Andrés La parroquia de San Andrés ha albergado distintas Cofradías a lo largo de los siglos: así, la primera de la que se conservan datos fue la Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, fundada allí en 1342. La Venerable Hermandad y Cofradía del Señor San Pedro, fundada en 1548, se trasladó a San Andrés en 1729; esta Cofradía rendía culto al venerado Cristo del Claustro. En 1556 aparece fundada la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción de los Mozos Solteros, que se traslada a San Andrés en 1690; la de San Ramón Nonato tiene allí su sede datos de 1791, y lo mismo ocurre en 1820 con la Cofradía del Rosario de Santo Domingo de los Morenos, que tenía su sede en la ermita de Santo Domingo de Silos o del Rosario. Otra Cofradía de gloria que ha estado en San Andrés hasta fecha más reciente, es la de Nuestra Señora de las Mercedes. Algunas referencias citan que el “Nazareno” del S. XVII se trasladó a San Andrés y, posteriormente, a la Iglesia de la Concepción; esta imagen debe ser la del actual Cristo del Prendimiento, pues también aparece con estos dos nombres en el S. XVIII y que, además, estuvo en el citado convento Madre de Dios Valverde. Curiosamente, también se trasladó a la Iglesia de San Andrés a Nuestra Señora del Pilar, que se encontraba en la ermita que tenía sobre la puerta del mismo nombre. Se colocó en la capilla del Obispo Marín de Rodezno y de los Condes de Montijo; estos últimos artífices de la construcción de la citada puerta en el S. SVII, la cual seguimos conociendo hoy como del Pilar y conteniendo una pequeña imagen de esta advocación. 2-Historia de la Cofradía Con este pasado histórico, la nueva Cofradía que se había de fundar en San Andrés no podía desmerecer, y así fue; D. Luis Martín Illescas, “padre” de esta Cofradía, recuerda emocionado como se gestó su fundación: “Terminada la Semana Santa de 1943, un grupo de amigos sentados en una tranquila tertulia de café acogió la idea de crear una nueva Cofradía en San Andrés. Puestos al habla con el entonces párroco, D. Leopoldo Sito, la idea empezó a tomar cuerpo”. Una crónica del diario Hoy del 6 de abril de 1944 nos narra la historia con detalle. Se pensó primero en la imagen de un Resucitado que había en la parroquia pero resultaba pequeño; después se barajó la idea de hacer un paso para la procesión de las Palmas del Domingo de Ramos y se intentó concretar la idea con unas imágenes de tamaño natural que había, a la que darían acompañamiento unos centenares de niños vestidos de forma adecuada, pero se desechó la idea. No encontrando un Cristo adecuado en la ciudad, se acordó que fuese un Descendimiento el paso de la nueva Cofradía, ya que este misterio de la pasión no estaba en ninguna de las Cofradías existentes. En el mes de mayo, D. Luis Martín, acompañado por D. Antonio Flores, se desplazaban hasta Sevilla para encargar las imágenes a D. Antonio Castillo Lastrucci, amigo de D. Luis Martín y considerado uno de los grandes maestros imagineros de nuestro siglo; el encargo inicial era de cuatro imágenes e iba acompañado de un boceto hecho por el artista Sr. Flores, y aunque se le dio total libertad de interpretación a Lastrucci, éste encontró tan acertada la idea que prometió ajustarse a ella aunque con ligeras variantes. El escultor realizó un boceto que fue aprobado por la Hermandad y en agosto se pensó agregar al paso la figura de San Juan, lo que obligó a cambiar de sitio a la Virgen de la Piedad. De los troncos de cedro fue sacando la gubia inspirada de Castillo Lastrucci el misterio, que, una vez terminado, quedó expuesto en un local de la calle Sierpes de Sevilla; despertó la admiración de las gentes y fue elogiada como obra genial de este gran imaginero, tanto es así, que quiso ser comprada por la prestigiosa Cofradía Sevillana de la Quinta Angustia y sirvió de portada al programa extraordinario de la Semana Santa hispalense de 1944. El 21 de marzo llegaba el paso a Badajoz, llenando de devoción y fervor a los fieles e impresionando por su grandiosidad y belleza; el Obispo de la diócesis, D. José María Alcaraz y Alenda, da autorización formal a la Cofradía que queda definitivamente constituida el 28 de marzo de 1944. Hay que señalar que, si bien no es hasta 1943 cuando se funda la Cofradía del Descendimiento, este misterio de la pasión de Cristo ya se venía escenificado en Badajoz cada Viernes Santo desde hacía siglos. 3-La Procesión Es verdad que cada Cofradía es distinta de las demás y tiene sus propias características. La del Descendimiento es, sin duda alguna, una de las más vistosas de la Semana Santa de Badajoz por su magnífica imaginería, por la monumentalidad de los pasos, por sus ricos bordados, por la destacada orfebrería, etc..., que hace que los pacenses sientan una especial admiración por ella. El paso del Descendimiento maravilla a propios y extraños y por su calidad y grandiosidad es difícilmente comparable en la región extremeña; siendo cierto que pasos como éste justifican por sí mismos la fama de una Semana Santa. Algo parecido le pasa a la Virgen de la Esperanza, de excepcional belleza, que desde su imponente paso hace que los pacenses se queden prendados de Ella, siendo la preferida de un importante sector de la población. La salida de esta Hermandad es una de las más hermosas, pues a la dificultad propia de sacar los pasos, dado el tamaño de éstos, se une al entrañable marco de la Plaza de Cervantes, precioso paseo del S. XIX, que con su sabor romántico recibe repleto de personas a la Cofradía del Descendimiento. Una vez en la calle, la procesión dará una vuelta completa a la plaza, momento que brinda la oportunidad de saborearla con tranquilidad. El paso de la Cofradía por las estrechas calles del centro de la ciudad es sobrecogedor por la dificultad que plantean balcones, rótulos y esquinas, pero de una gran belleza. Ver el paso del Descendimiento a lo lejos, avanzando por ellas lentamente, realmente merece la pena. El desfile se vio enriquecido en 1995 con la recuperación de los hermanos costaleros para el paso de la Virgen de la Esperanza, que repleto de flores blancas, perfumó las calles pacenses con las suaves mecidas, lo que provocó que el gentío que presenciaba la procesión se convirtiese en un mar de aplausos y emociones; sobre todo, en la puerta del Hospital, donde los costaleros entran literalmente el paso; y en la recogida, en San Andrés, donde entre una nube de saetas y algunas lágrimas ha provocado una autentica apoteosis final a su entrada, momento en que, al igual que en la salida, es interpretado el Himno Nacional. Esta explosión de júbilo se ha rubricado en la Semana Santa de 1996, con la salida a costaleros del paso del Descendimiento, llevado por los miembros de la Asociación de Costaleros de San José, lo que ha supuesto un gran éxito, estando la procesión casi siete horas en la calle, recibiendo el agradecimiento de los pacenses. En 1995 y 1996, la procesión contó con el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores de Villar del Rey, que ya lleva varios años haciéndolo de forma meritoria, y con la estupenda Banda Municipal de Oliva de la Frontera. 4-Insignias y atributos Casi todas las insignias y atributos que posee la Hermandad fueron diseñadas por D. Antonio Flores y datan de los primeros años de su existencia; son las siguientes: Cruz de Guía: magnífica obra del artesano local, Antonio Rodríguez Guedella. Está realizada en madera, destacando en el centro la talla del escudo de la Cofradía entre rayos, y en sus extremos cuatro medallones con remates barrocos representando los cuatro evangelistas. Se estrenó en 1945. Heraldos del Cristo: realizados en metal plateado, llevan paños de terciopelo negro con estupendos bordados en oro, sedas y pedrería de las Monjas Adoratrices de Badajoz. En ellos lucen espléndidamente los escudos de la Cofradía bajo corona real entre otros motivos. Fueron estrenados en 1945 y se compraron a la Cofradía Sevillana de la Soledad de San Buenaventura. Faroles de acompañamiento: obra destacada de la Hermandad; realizados en 1994 por el orfebre sevillano José Manuel Ramos de Rivas; están delicadamente repujados y plateados y han sido regalados por D. Luis Martín. Senatus: realizado en madera tallada y dorada por la Casa Artes; presenta un gran águila imperial al estilo romano. Vino a sustituir al anterior, estrenado en 1945. Sine-Labe: realizado en terciopelo negro y bordado en oro y perlas por las Adoratrices, sobre original diseño de Antonio Flores; imita un manuscrito alargado que encabezado por el escudo del Ave María bajo corona real dice: “Regina sine labe originali concepta”. Está enmarcado por un finísimo bordado floral y rematado en su parte inferior por el escudo de la Hermandad. Estandarte de la Cofradía: es una de las insignias más destacadas; diseñada por Antonio Flores, está bordada en oro, sedas y pedrería sobre terciopelo negro por las Monjas Carmelitas de Badajoz. En él destacan el escudo de la Cofradía y el del Obispo Alcaraz y Alenda en el centro, entre bellos motivos decorativos. El original diseño de los bordados laterales, presenta dos estupendas cenefas bordadas en oro con motivos vegetales y en la parte inferior del mismo luce el escudo de la ciudad. Libro de Reglas: realizado en metal plateado por Antonio Flores en 1945. Pendón de la Cofradía: meritoria realización de las Monjas Carmelitas de Badajoz. Está confeccionado en terciopelo verde y lleva el escudo de la Cofradía bordado en oro y sedas. Guión de la Cofradía: realizado en terciopelo verde con el escudo de la Cofradía. Ha sido hecho por la actual Junta de Gobierno. Bandera de la Virgen: está hecha en seda verde y lleva la imagen de la Virgen de la Esperanza en el centro, pintada al óleo por Ana Díaz Ramos. Bandera Concepcionista: insignia estrenada en 1945, realizada en raso azul y blanco y restaurada en 1997. Bandera Pontificia: estrenada en 1953, presenta los colores pontificios amarillo y blanco. Tal vez esta insignia tenga que ver con el comunicado que el Papa Pío XII envió a la Cofradía en 1947. Restaurada en 1997 por Ana Díaz. Bocinas de la virgen: regaladas por D. Luis Martín Illescas y estrenadas en 1994. Han sido realizadas, plateadas y repujadas por José Manuel Ramos de Rivas. Vinieron a unirse a otras dos ya existentes; de ellas penden paños y ricos caireles, estando bordados en oro con los escudos de la Hermandad por las Monjas Carmelitas de la capital pacense y por la camarera Ana Díaz. 5-Proyectos Como es lógico, existen muchos, pero el que más ilusión hacía, que era el de sacar a costaleros el paso del Descendimiento, ya es una realidad. Se pretenden restaurar las imágenes del Paso del Cristo, proceder al nuevo dorado de sus andas y completar las moldaduras plateadas del Paso de la Virgen. 6-Curiosidades Además de la que mencionábamos anteriormente sobre el telegrama que el Papa Pío XII remitió a la Cofradía para bendecirla, existen algunas otras, entre las que podemos destacar las siguientes: Las andas de madera sobre las que se asienta el paso de la Virgen de la Esperanza, fueron regaladas por D. Manuel Casan, Hermano Mayor de la Cofradía del Cristo del Amor de Sevilla, por su amistad con D. Luis, dándose la curiosa circunstancia de que eran de la misma medida que las del paso de la Virgen de la Macarena de la capital hispalense. Parece ser que, debido a la perfección del Cristo del Descendimiento, una de sus manos y un pie figuran como ejemplos de anatomía en un libro de medicina. En la Semana Santa de 1947, la Virgen de la Esperanza lucía una joya prestada de gran valor. Se trataba de una diadema de pedrería propiedad de la marquesa de Torres Cabrera y que había pertenecido a la familia real portuguesa de los Braganza. Solía llevar también algunas joyas cedidas por la Condesa de la Oliva. Sorprende ver que una Virgen bajo la advocación de la Esperanza lleve el color burdeos como predominante del paso y no el verde tradicional; respiraderos, palio y, sobre todo, el mejor manto que posee son de ese color, pero la curiosa explicación es que este manto fue un regalo de la Marquesa citada y hubiese sido una descortesía devolverlo por el color; así se hicieron, igualmente, los respiraderos a juego, estrenándose en ese mismo año. Desde hace algunos años y durante el tradicional besamanos que se le dedica a Nuestra Señora de la Esperanza, se ha extendido la costumbre de que la persona que lo desea, introduce en el fajín de la Virgen una nota que se supone una petición, súplica o favor, y que está en su poder hasta pasada la Semana Santa, momento en el que tales notas son quemadas por el Hermano Mayor sin desvelar su contenido. * '''Hermandad y Cofradia de penitencia de Nuestro Padre Jesus del Amparo, Dulce Nombre del Señor , Santisimo Cristo de la Fe , Nuestra Señora de la Piedad y Maria Santisima del Mayor Dolor''' 1-Datos Históricos de la Iglesia de Santo Domingo y sus Cofradías La iglesia donde tiene su sede la Cofradía es la del antiguo Convento de Santo Domingo, fundado por Don Gome Hernández de Solís y su mujer, Doña Catalina de Silva, en 1556. Este centro religioso fue habitado por los frailes dominicos desde su fundación hasta la desamortización y consiguiente supresión y exclaustración de los monjes en 1822. Desde 1927, y hasta hoy, está regentada por los Padres Paules. El convento se comenzó a construir en el año 1563, participando en la obra los maestros Baltasar Sánchez y Juan García. Rodríguez Moñino rescató y publicó las escrituras realizadas para la construcción de la iglesia, teniendo la primera de ellas fecha de 30 de julio de 1563 y realizada entre el Prior del convento, Fray Bartolomé de Aguilar, y el maestro Baltasar Sánchez Oliva, ante el escribano Marcos Herrera. Nos parecía interesante incluir aquí algunos fragmentos de la misma: “Sepan quantos esta carta de concierto vieren como nos el prior frayles e convento del monesterio de señor santo domyngo yntramuros desta ciudad de badajoz estando juntos e congregadas a son de campana tañyda según lo avemos de vso e costrumbre de nos ayuntar para las cosas tocantes e pertenecientes a este monesterio vnanymees e conformes conbiene a saber fray batolomé de aguilar prior e fray garcía de castro e fray domingo de vgalde todos frayles profesos de vna parte e de otra parte baltasar sánchez oliva albanyl vezino desta dicha ciudad de badajoz e dezimos que somos conbenydos e concertados en esta manera que nos los dichos frayles e conbento damos la obra de la yglesia del dicho monesterio a vos el dicho baltasar sánchez albanyl para que la hagáis a maestría según e de la forma e manera que entre nos los susodichos está concertado e asentado por la traça que dello distes vos el dicho baltasar sánchez y a la memoria que tenemos hecha entre nos los susodichos que su tenor es el siguiente”. “E para hacer y edificar la dicha obra según e como en la dicha memoria se contiene queda que nos los dichos prior frayles e conbento del dicho monesterio avemos de dar todos los materiales e pertrechos que pertenecieren a la dicha obra e vos no aveys de poner más de vuestras manos e herramienta e aveys de traer con vos en la dicha obra los oficiales que obiere menester el dicho convento pagándoles el cicho convento a cada oficial por cada vn día de trabajo tres reales menos quartillo e a vos el dicho baltasar sánchez tres reales por maestro por cada vn día que trabajaredes en la dicha obra e queda que vos aveys de tener cargo de coger los peones a costa deste dicho convento e pagaremos el precio por que fueren cogidos e ansí mismo calçaremos e aguzaremos a nuestra costa la herramienta para labrar la cantería e que no cojeremos ningún maestro para labrar en la dicha obra sin vuestra licencia e mandado...”. Las escrituras muestran de forma detallada cómo se fue realizando toda la obra de la iglesia, como la del crucero, iniciada en 1570 y que tuvo que continuar en 1572 Juan García, albañil y cantero, por hallarse aún inacabadas, el cual también colaboró en otras partes del edificio. La iglesia quedó finalizada en 1587, fecha que se encuentra consignada en el frontal del coro, donde están los escudos dominicos y los de los fundadores del convento. Igualmente, colaboraron en la obra el cerrajero Juan de Laredo para la rejería del convento y, sobre todo, para las distintas capillas y retablos, como el del altar mayor y el de la familia Tovar, los entalladores locales Pedro de Bañares y el gran artista Hans de Bruselas de Flores y Marcos de Trejo. Por último, se encargaron las campanas para el convento en 1582 a Francisco Martínez, “maestro de hacer campanas” de Zafra; en 1587, a Juan de Sayavedra, campanero de Granada, y el 28 de julio de 1588, a Juanes de Avia, campanero de Córdoba. Los encargos eran muy curiosos por la descripción de los mismos: “...para que haga una campana el dicho convento, que tenga nueve o diez arrobas poco mas o menos, pagándole veinte ducados por la hechura”. El templo es de enormes proporciones, sensación que se ve favorecida por la gran altura de las bóvedas góticas que lo coronan. El Convento de Santo Domingo poseía bastantes propiedades: casas y terrenos, no sólo en la ciudad y alrededores, sino también en otras localidades, como en Almendralejo y Salvaleón; esta última cedida por los Duques de Feria, D. Lorenzo Suárez de Figueroa y D. Gome Hernández de Solís y de Figueroa. Asimismo, el antiguo convento era de grandes dimensiones pues llegaba hasta la Avenida de Ramón y Cajal, cubriendo el actual Parque de Castelar, y comprendía, además de la iglesia, el cuartel de la Guardia Civil, asentado en el claustro del convento, el cual está siendo restaurado. Entre los destacados religiosos que impartían diversas cátedras en este centro, destacó Fray Luis de Granada, escribiendo aquí, su “Guía de pecadores”. La iglesia ha sido muy castigada por las guerras, sufriendo grandes perdidas en la Guerra de la Independencia y, sobre todo, en la contienda civil, donde se destruyeron retablos y una veintena de tallas, entre ellas las de la Virgen del Mayor Dolor, y dañando algunas otras, como la del Cristo Nazareno del Amparo, titulares de la Cofradía. La Cofradía realiza su salida por una preciosa portada de cantería labrada en el S. XVI. Está coronada por una escultura de Santo Domingo venciendo a la serpiente, flanqueada por escudos dominicos y por los perros con antorchas en la boca que tradicionalmente acompañan al santo. A los lados de la portada están colocados los escudos de los fundadores del convento, D. Gome Hernández de Solís y Doña Catalina de Silva. Sobre la portada aparece un vano circular a modo de rosetón, coronando el edificio la España que contiene las campanas. Cofradías existentes en Santo Domingo Se tiene conocimiento de tres Cofradías que han estado establecidas en Santo Domingo, destacando la importancia de las mismas por su historia, títulos y privilegios. La más antigua es la de Nuestra Señora del Rosario, fundada en 1567. Posee privilegios pontificios, como ya hicimos constar en el apartado de las Cofradías desaparecidas y cuya imagen titular ha sido unida al paso del Cristo del Amparo, lo que puede dar pie para su revitalización como Cofradía independiente o fusionada con la que nos ocupa del Dulce Nombre de Jesús, fundada en 1603. Otras Cofradía que se fundó en Santo Domingo en el año 1695 fue la desaparecida del Santísimo Cristo del Rosario, más conocida por la del Coronado de Espinas, de carácter penitencial; fue una de las más importantes en su época. 2-Historia de la Cofradía La Pontificia Hermandad y Cofradía de Penitencia del Dulce Nombre de Jesús, Nuestro Padre Jesús Nazareno del Amparo, Santísimo Cristo de la Fe y María Santísima del Mayor Dolor es, sin duda, una de las más ilustres de la Semana Santa pacense. Fue fundada por el Gremio de los Oficiales de Sastre bajo la denominación del “Dulce Nombre de Jesús” el 16 de mayo de 1603, teniendo su sede en el Convento de Santo Domingo y con la sana intención de reparar los agravios y blasfemias que se cometían contra el santo nombre de Jesús. Su titular era una imagen del niño Jesús, como lo sigue siendo actualmente, aunque hoy comparte su titularidad con las demás imágenes de la Hermandad. Poco después, y para gastar las rentas sobrantes, se convertiría en Cofradía de penitencia, sacando en procesión a Jesús Nazareno y a la Virgen del Mayor Dolor. La fundación de la Cofradía fue aprobada por D. Francisco López de la Madrid, Provisor Vicario general que fue de este obispado, y por el entonces Obispo de la ciudad, D. Andrés Fernández de Córdoba. 3-La procesión El Miércoles Santo es un día grande para la Semana Santa de Badajoz pues en sus calles coinciden dos grandes Cofradías: la del Descendimiento y la del Cristo del Amparo, dándose cita el recogimiento, la historia, el arte, la belleza, el color, el aroma y el sonido de las marchas procesionales. El desfile de la Pontificia Hermandad y Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Amparo, Dulce Nombre de Jesús, Santísimo Cristo de la Fe y María Santísima del Mayor Dolor es de una gran vistosidad; en primer lugar, por ser la única Hermandad que saca cuatro pasos y, en segundo, porque, aunque es una Cofradía humilde económicamente, posee un magnífico patrimonio pues tiene auténticas joyas en imágenes y paso de enorme calidad. La salida se produce en la amplia Plaza de Santo Domingo, lo que permite disfrutar del esplendor de la procesión en toda su magnitud; desde allí, girará a la derecha para visitar el barrio de Santa Marina, aunque en 1996 hizo su recorrido solamente por las calles del centro del casco, subiendo hasta la Plaza de España, al acordar todas las Cofradías cubrir un itinerario oficial. Es cierto que muchos amantes de la Semana Santa preferimos la intimidad de un rincón en el casco antiguo para sentir la procesión más cerca, pero hay Hermandades, y ésta es una de ellas, que muestran su verdadera dimensión y belleza en una gran avenida, donde de un solo vistazo podemos contemplar el cortejo completo con sus cuatro pasos en el centro pues, cada uno de los que pasa, tiene como marco de fondo al que le sigue. El primero como marco de fondo al que le sigue. El primero de ellos es el del Nazareno del Amparo, imagen de gran veneración en el S. XVII y XVIII; detrás el Crucificado de la Fe, que todo lo inunda de rojo a su paso, al que le sigue la gran novedad de los dos últimos años en nuestra Semana Santa: el paso lastimoso de María Santísima con su hijo muerto en sus brazos, imagen de enorme belleza, acompañada únicamente por mujeres con mantilla negra y, cerrando el desfile, una dolorosa de gran calidad y hermosura, obra de Antonio Castillo Lastrucci, la Virgen del Mayor Dolor, talla que, incomprensiblemente, pasa un poco desapercibida y en la que entraremos en detalle al hablar de las imágenes pues es, sin duda, una de las más preciosas de la ciudad. La procesión, como todas las demás, hace estación en el Hospital Provincial de San Sebastián, construido en el S. XVIII por Diego de Villanueva, donde las imágenes, en un acto de piedad hacia todos los enfermos que sufren en el mundo, son aproximadas a su bella portada neoclásica rematada con la imagen de la Piedad. Desde la Plaza de Minayo la procesión pasa a la calle Mayor para, doblando por la calle Santo Domingo, llegar a su parroquia, donde merece la pena ver la entrada de esta histórica Hermandad. Como ya se ha comentado, en la Semana Santa de 1996 la Cofradía varía su recorrido, volviendo a realizar la espectacular subida de la calle Zurbarán, para, una vez en San Juan, dirigirse a la sombra de la Catedral hacia la fachada del Ayuntamiento, desdoblándose la procesión para descender por la calle Obispo en unos momentos cargados de belleza y espectacularidad por el marco que rodea el desfile.4-Insignias y atributos - Cruz de Guía: obra de mucho mérito realizada en madera por la Casa Artes de Badajoz. Presenta un trabajo geométrico en sus tramos, rematados con unas espléndidas cantoneras de estilo barroco; todo ello tallado y dorado sobre fondo azul. En el centro destaca el escudo de la Hermandad, rodeado por rayos, realizados con el mismo trabajo de talla y policromía que el resto. De sus brazos cuelga una finísima toalla blanca de tisú bordada por las camareras de la virgen y estrenada en 1953. - Faroles de Guía: son de forma hexagonal y están realizados en plata. Estrenados en 1954. - Libro de Reglas: regalado por D. Manuel Durán en Octubre de 1956. - Senatus: realizado en terciopelo morado y bordado en oro. Estrenado en 1953. - Estandarte del Cristo de la Fe: realizado en terciopelo negro y rematado con galones, flecos y borlones dorados. Destaca en el centro la cara del Cristo, pintada al óleo sobre lienzo por Juan Manuel Expósito, vocal artístico de la Hermandad. - Estandarte de la Cofradía: realizado en terciopelo morado, lleva el escudo de la Hermandad bordado por las Religiosas Adoratrices de Badajoz. - Bandera del Cristo de la Fe: realizada en damasco negro, lleva una cruz de terciopelo rojo en el centro; es obra de Dña. Amalia Sanabria, camarera de la Hermandad. - Bandera Concepcionista: regalada por la asociación de las hijas de María y enriquecida posteriormente con una pintura al óleo sobre tela de la Inmaculada Concepción, realizada por Juan Manuel Expósito y con aplicaciones del bordado del traje que el torero José María Martorell regaló a la Cofradía en 1957; trabajo realizado por Dña. María del Carmen Alfonso. - Sine-Labe: regalado por D. Vicente Sánchez Simón el 8 de abril de 1958. Está realizado en terciopelo negro y presenta en el centro la frase “Sine-Labe Concepta” y el escudo de la Hermandad, todo ello bordado en oro y sedas; adornándose su parte inferior con un delicado bordado floral. 5-Proyectos Como le suele pasar a todas las Cofradías, son muchas las ideas que pretenden llevar a cabo: Se quieren sustituir los faroles de cola del paso de la Virgen del Mayor Dolor, que están en mal estado, así como volver a sacarla bajo palio y finalizar el dorado del paso. Es también intención de la Hermandad volver a sacar todos los pasos a costaleros, como ya le ocurre al de la Piedad; uniéndose a él los del Cristo de La Fe y Virgen del Mayor Dolor en 1997. Se pretende restaurar las andas del Cristo del Amparo, e ir mejorando estandartes y atributos de los paseos. 6-Curiosidades Quizás la más destacada de las que se conocen, sea la forma y el momento en que se encargó y se trasladó desde Sevilla hasta Badajoz la nueva imagen de la Virgen del Mayor Dolor, obra del gran imaginero Antonio Castillo Lastrucci. Destruida la anterior en 1936, como ya hemos comentado, parece ser que se encargó la nueva de forma inmediata; hecho sorprendente dado que la Cofradía estaba privada de su actividad pública en estos momentos. Una vez realizada la obra, los problemas venían con el traslado de la imagen hasta Badajoz pues, dada la inseguridad del viaje, se oponían a que ésta viniese a nuestra ciudad, teniendo que esperar para ser trasladada oculta en una manta y en un coche de línea a nuestra ciudad. Parece ser que la operación la realizó un sacristán que estaba en el convento de las Descalzas. En 1959, los mutilados de guerra, ataviados con capas de la Cofradía, comenzaron a dar escolta y a acompañar al paso del Cristo del Amparo, por haber sido éste igualmente mutilado en la guerra civil. 7-Pasos Paso de Nuestro Padre Jesús del Amparo Es, sin duda alguna, uno de los mejores pasos de la Semana Santa pacense, pues el Cristo es de gran valor histórico y artístico y desfila sobre una de las canastillas más impresionantes de la ciudad por su calidad artística y sus enormes promociones. El Divino Nazareno del Amparo es una magnífica talla de finales del S. XVI o principios del XVII de la que, como de tantas otras, desconocemos su autoría. Sin embargo, en este caso se han vertido varias hipótesis, apuntando algunos entendidos que es, indudablemente, de uno de los maestros imagineros de su tiempo; pero nada concreto existe al respecto, debido a la pérdida de casi la totalidad de los archivos de la Hermandad en las sucesivas vicisitudes históricas por las que ha atravesado. Como ya hemos comentado, la imagen del Cristo del Amparo sufrió daños en la Guerra de la Independencia, que fue especialmente virulenta en la ciudad de Badajoz, y, posteriormente, en los asaltos y destrucción del patrimonio religioso durante la Guerra Civil, muy probablemente en sus comienzos en el año 1936. En esta última parece que sufrió alguna pequeña mutilación, posiblemente en alguna pierna, pues la cara, las manos el torso y los pies se salvaron de las agresiones. En 1939 y 1940 desfilaría gracias a alguna reparación de urgencia pues, en 1941, el escultor y profesor D. Ramón Cardenal Velázquez, que a su vez era Primer Teniente de Hermano Mayor y devotísimo de la imagen, lo restauró respetuosamente, devolviéndole su primitiva belleza. En 1956, el artista y asesor artístico de la Hermandad, Santiago Arolo Viñas, vuelve a restaurarlo y retoca la imagen, variándole la posición de la cabeza hacia fuera en lugar de ir pasarela a la cruz como la tenía antes, además de hacer otras variaciones como cambiar la posición de las manos. Parece ser que durante algún tiempo desfilaba abrazando la cruz, lo que daba la impresión de que la llevaba al revés. La cara de la santa imagen sigue conservando una extremada dulzura y sus delicadas facciones le confieren una gran belleza, destacando la pureza de líneas, que refuerzan la naturalidad y el realismo de la expresión. La cara, ligeramente inclinada hacia la derecha, proyecta sus grandes ojos hacia el suelo en un elegante gesto de resignación y aflicción. El cabello y la barba partida en dos presentan un trabajo de talla de impecable factura. Lleva una corona de espinas tallada sobre la misma cabeza y luce espléndidas potencias de plata dorada y repujada. La imagen ser representa caminando, con el peso echado sobre la pierna izquierda, que está más adelantada; el pie derecho está despegando del suelo y el cuerpo ligeramente vencido por el peso de la cruz. Ésta se realizó en madera y fue estrenada en 1947; sus tramos cilíndricos están rematados con unas magníficas cantoneras de plata dorada y repujada. El santo madero está un poco levantado pues el Nazareno va ayudado por una meritoria imagen de Simón Cirineo, obra de Santiago Arolo estrenada en 1977, que vino a ocupar el sitio dejado por la anterior del S. XVII o XVIII, desaparecida en alguna de las dos contiendas antes aludidas, al igual que los dos sayones que completaban el paso y que eran de la misma época. En la Semana Santa de 1995 salió el Cirineo vestido de hebreo con ropas sencillas, para ir en consonancia con la sobria túnica morada que llevaba el Nazareno del Amparo y con el vestido que lucía la gran novedad de este año: la tercera figura que acompañaba el paso y que es, nada menos, que la virgen del Rosario, magnífica imagen de gran devoción que poseía Cofradía propia, denominada de “Nuestra Señora del Rosario”, fundada en Santo Domingo el 28 de mayo de 1577 con título de Pontificia y de la que hemos hablado en el capítulo de Cofradías desaparecidas. La imagen es una estupenda talla de expresión serena y maternal, que ha recibido culto hasta la fecha no muy lejana como Virgen de Gloria. Tiene pelo natural y desfiló en la noche del Miércoles Santo, consolando al Señor del Amparo en su pesado caminar hacia el calvario, tocada con una sencilla blonda inmaculada que le caía por el pecho y espalda y luciendo un antiguo vestido de terciopelo negro y dorado y manto de terciopelo azul. Con esta imagen se pretende representar el encuentro de Jesús con su madre en la calle de la Amargura. Ella alarga su mano derecha ofreciendo un pañuelo que sirva como paño para el rostro sudoroso y ensangrentado de su Hijo, completando así un precioso y entrañable misterio en este magnífico paso. En la Semana Santa de 1996 lucía esta imagen una diadema de plata repujada y un precioso manto negro bordado en oro. El Cristo posee varias túnicas que luce de forma periódica, siendo algunas de gran valor. La más antigua, aunque pasada a nueva tela, data de 1947 y está ricamente bordada en oro sobre terciopelo morado, presentando motivos florales mezclados con símbolos de la pasión. Es muy destacable la blanca de terciopelo bordada en oro, que fue estrenada en 1954. Posee, así mismo, otra de camarín muy sencilla de terciopelo morado con galones de oro. El Señor del Amparo lleva cíngulo de oro y cordón del mismo material rodeando su cuello, destacando en él un valioso broche que monta una piedra preciosa engarzada en oro. Paso del Santísimo Cristo de la Fe El segundo paso nos presenta a un estupendo crucificado muerto y con la huella sangrante de la lanzada. Es una talla considerada del S. XIX y de gran calidad, aunque no se sabe quién la realizó. Fue donada a la iglesia por D. Luis González Barrientos y Dña. Antonia Cardos Herrera y desfila desde la refundación de la Cofradía, aunque su nombre se añadió con posterioridad al título de la Hermandad. El rostro, de gran fuerza y realismo, está completamente vencido por el sufrimiento. Las gotas de sangre, la boca entreabierta y los párpados oscurecidos añaden patetismo a la expresión abandonada de esta meritoria imagen. El pelo y la barba siguen fielmente la posición de la cabeza rendida hacia la derecha, abriéndose por este lado y enmarcando su cara. El cuerpo, de tamaño algo menor del natural, está bien proporcionado, llamando la atención sus amoratadas rodillas que contrastan con la viveza de los pliegues del bello paño de pureza policromado que lo cubre. Lleva sobre su cabeza unas originales potencias doradas y corona de espinas del mismo material. El Santísimo Cristo de la Fe va en un destacado paso de madera tallada en su color de estilo clasicista, enriquecido por algunos detalles barrocos, aunando la severidad con la elegancia artística en un original diseño. Este paso sustituyó al anterior que, realizado en madera tallada y metal dorado de estilo barroco, se caracterizaba por su rica ornamentación y por su peculiar forma poligonal, siendo de gran calidad y popularmente conocido por su aspecto como el “Galápago”. El nuevo paso es obra de los artistas locales Santiago Arolo, que realizó el diseño, y de Ramón García Mora que lo talló. La imagen del Cristo descansa sobre el cuerpo superior de la canastilla, llevando en el frontal, en metal dorado, el escudo de la Cofradía. Los preciosos respiraderos llevan catorce medallones dorados y repujados (reaprovechados del antiguo paso), enmarcados por columnillas salomónicas y cornisas clásicas, donde van representadas las estaciones del Vía-Crucis, destacando las que hacen de esquineras en el paso. Entre ellas casetones tallados con delicada decoración barroca y rematados cada uno de ellos por pequeños medallones con simbología de la pasión. El paso está totalmente entonado en rojo: caoba el tono de la madera; rojos los velones que se apoyan en los cuatro magníficos blandones tallados que lleva en sus esquinas, obra de Ramón García; rojas las luces que guardan los dos preciosos faroles del mismo autor, rematados con coronas doradas que van situados a los lados del Cristo; rojos de terciopelo los faldones; y en el exorno del paso, más de 60 docenas de claveles del mismo color, acompañados por un centro de lirios morados que va a los pies de la sagrada imagen. Capataz: D. José Fernando Fernández Perianes. Costaleros: el Paso, hasta ahora, iba a ruedas, con ocho empujadores. En la Semana Santa de 1997 vuelve a salir a costaleros, dándose la circunstancia de ser portado por mujeres, que con una cuadrilla de cuarenta costaleras, marcan un hito en la Semana Mayor Pacense. Paso de la Piedad La aparición de este paso en la Semana Santa pacense ha causado verdadera sensación, y no tanto por el misterio que representa, como por la calidad y el inestimable valor de la talla, lo que unido a la solemnidad y originalidad del paso han hecho de sus tres salidas un verdadero éxito. Tanto es así que ya cuenta con más de ciento cincuenta hermanos, además de su propia cuadrilla de costaleros, que demuestran su fe y su saber hacer desde el primer año. La recuperación de esta importante imagen para la Semana Santa de Badajoz tiene nombre propio: el asesor artístico de la Hermandad, D. Juan Manuel Expósito, que a sus conocimientos y entusiasmo por nuestra Semana Mayor suma unas grandes dosis de sentido artístico. Él rescató esta imagen inédita que se encontraba olvidada en las dependencias de la iglesia, restaurándola, diseñando el paso, construyendo la estructura de las andas junto con algunos colaboradores, buscando el acompañamiento de las mujeres de mantilla, organizando sorteos y buscando subvenciones para hacerla la magnífica corona que estrenó en 1996, e incluso, bordándole un manto con sus propias manos que estrenó en ese mismo año. En definitiva, huelga decir el mérito que ha tenido su labor dentro y fuera de la Cofradía pues, a la vista está el espléndido resultado del cariño y del trabajo bien hecho. La maravillosa composición, de la que no conocemos el autor, está datada como del S. XVI-XVII y procede, posiblemente, de la antigua iglesia de Santa María del Castillo. Las imágenes son de talla completa, incluidas las ropas. La efigie de la Virgen de la Caridad es sobresaliente, destacando la exquisitez de su cara donde se mezcla la candidez con el dolor desconsolado de su maternal expresión. Sus delicadas facciones, junto con los angustiados ojos tallados, dan una sensación de desconsuelo y el rostrillo que rodea su cara le confiere un peculiar sabor antiguo que refuerza su excepcional belleza. La imagen del Santísimo Cristo del Amor, de impresionante presencia, aparece muerto en el regazo de su madre, presentando en su cara unos rasgos sencillos pero de gran pureza, que contrastan con el soberbio y detallado trabajo anatómico de su cuerpo que en escorzo muestra toda su perfección. La Virgen lleva tallado un delicado manto negro que se funde con el claro sudario del Cristo; ambos policromados y con finísimos dibujos estofados en oro. La Dolorosa cubre su cabeza con una toca negra bordada en oro y salió en 1995 llevando un antiguo manto de terciopelo negro bordado en oro que pertenece a la Virgen del Mayor Dolor. En 1996 estrenó otro negro bordado por D. Juan Manuel Expósito en oro, sedas de colores y azabache; presentando un atractivo diseño floral del mismo autor y rematado por el escudo real en relieve. Actualmente, y como muestra del gran cariño que en poco tiempo se le ha tomado, unas hermanas de la Cofradía le están bordando otro en oro sobre terciopelo negro y que, junto con los nuevos faldones del mismo material y de color cardenal estrenados en 1996, regalarán a la imagen. En este mismo año se estrenaron los respiraderos de malla de oro. La Virgen de la Caridad luce en su pecho un corazón de plata dorada rematado por la llama y traspasado por siete puñales simbolizando los dolores de la Virgen. Sobre su cabeza ha llevado una fina diadema de plata trabajada, estrenando en 1996 la nueva, que ha sido sufragada gracias a las aportaciones de un grupo de personas y a los desvelos de Juan Manuel Expósito. Ha sido diseñada por el orfebre sevillano José Manuel Ramos de Rivas, quien ha realizado la obra en metal dorado y ricamente repujado, resultando una obra sencilla pero de destacada calidad artística. Paso de María Santísima del Mayor Dolor La Virgen del Mayor Dolor es una de las dolorosas de más mérito artístico de cuantas desfilan en la Semana Santa de Badajoz. Como ya hemos comentado en el capítulo de curiosidades, la imagen vino a sustituir a la anterior del S. XVII, destruida en 1936 y que, al parecer, era de gran valor. Tuvo que ser traída a escondidas y envuelta en una manta desde Sevilla; según algunos, por la dificultad de aquellos momentos y, según otros, porque en la capital hispalense se conocía la imagen, e incluso, estuvo expuesta, negándose los sevillanos a que saliese de su ciudad una imagen de tanta calidad. La talla, obra del maestro Antonio Castillo Lastrucci, destaca, además de por su extraordinaria belleza, por la marcada personalidad de sus rasgos, confiriéndole una gran fuerza expresiva, que se ve reforzada por la perfección técnica de sus formas, siendo el trabajo de boca, nariz y ojos verdaderamente admirable. La expresión dolorosa está muy bien conseguida y las lágrimas doradas iluminan su desconsolado rostro. Se dice que tiene dos perfiles diferentes; en uno aparece doliente y desconsolada, mientras que en el opuesto muestra un rictus mucho más suave. Las manos son magníficas, mostrando una gran expresividad y realismo; suele llevar unos rosarios en la izquierda y un fino pañuelo en la diestra. Esta efigie, que comenzó sus desfiles en 1939, tiene un innegable parecido con las Dolorosas sevillanas “de la O” y “de la Hiniesta”, obras del mismo imaginero, que están muy consideradas en aquella Semana Santa, siendo la Del Mayor Dolor una imagen única, de deslumbrante belleza y personalidad. La Virgen va vestida con exquisito gusto por el asesor artístico de la Hermandad, luciendo blonda de encaje y estupenda toca bordada en oro, regalo de una devota en 1953. Posee varios vestidos: uno se realizó con los bordados en oro del traje que el torero José María Martorell donó a la Cofradía; permaneciendo todavía intacto el que en 1949 le regaló Manuel Benítez “El Cordobés”; recibiendo otros regalos, como el magnífico faldón bordado que le regaló Doña Pilar Calleja. El traje que luce en la procesión es de terciopelo negro bordado en seda blanca y pedrería, obra de las monjas de Villafranca de los Barros, estrenado en 1947; ellas mismas realizaron el soberbio manto del mismo material y bordado, resultando un trabajo de gran belleza, estrenado en 1948, pues, aunque estaba preparado para un año antes, no se le puso por el mal tiempo. Presenta un delicado bordado floral en cuyo centro lleva el escudo de la Hermandad. Además de éste, posee otros dos mantos de procesión: uno de terciopelo negro bordado en oro, muy antiguo y de gran valor y otro de terciopelo azul sin bordar. Suele llevar un fajín de seda blanca bordado en sus extremos o un artístico cinturón bordado en oro con el traje de torero antes aludido. * '''Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad''' 1-Datos Históricos de la Ermita de la Soledad La antigua ermita de la Soledad se acabó de levantar en 1664, a instancias del Duque de San Germán, para albergar la bendita imagen de Nuestra Señora. El templo, que dio nombre a la plaza, estaba situado en el terreno que hoy ocupa la Giralda y, tras la bomba caída en ella en 1811, fue restaurada en sucesivas ocasiones, las últimas entre 1918 y 1925. Finalmente, el estado que presentaba la ermita hizo que se declarase en ruinas, siendo derribada en el presente siglo para construirse un nuevo templo. Lo único que se conserva del antiguo edificio es su portada que, junto con una imagen de su titular, fue instalada a modo de oratorio público en uno de los parques de la ciudad. En 1929, Dña. Joaquina Gómez Acosta cede unos terrenos en la misma plaza, esquina con la calle Duque de San Germán y a pocos metros de la anterior para levantar la nueva ermita. El proyecto quedó aprobado el 1 de mayo de 1931 bajo la dirección del arquitecto Martín Corral. La primera piedra la colocó el Obispo de la Diócesis, D. José María Alcaraz y Alenda, el 26 de diciembre del mismo año, trasladándose la imagen procesionalmente desde la Catedral a su nueva sede el 7 de julio de 1935. El bello edificio está rematado por un templete que a modo de torre se corona con una custodia. Sobre la gran portada, de corte clasicista, se disponen algunas vidrieras. Interiormente, la ermita se divide de forma muy curiosa en dos capillas superpuestas bien diferenciadas, estando tradicionalmente la Virgen de la Soledad en la inferior, que es la más antigua. La superior, de gran prestancia, está realizada en estilo neobizantino y fue donada por las Señoritas Olleros, siendo una réplica exacta del Salón del rey Luis II “El loco” de Baviera. Ésta se utiliza para la novena anual que celebra la Hermandad, al subir la imagen por el camarín a través de un elevador. La portada clasicista de la ermita, realizada en piedra, tiene una gran cristalera, lo que, junto a la iluminación de la Virgen, permiten que la venerada imagen esté visible permanentemente; siendo muy habitual ver a personas que le rezan desde la calle. 2-Historia de la Cofradía En la segunda mitad del S. XVII se encontraba en Badajoz D. Francisco de Tutaville y de Tufo, Capitán General de Extremadura y Maestre de Campo General, más conocido como Duque de San Germán. Este personaje, napolitano de nacimiento y ferviente cristiano, se encontraba en la ciudad con motivo de la contienda hispano-lusa y parece ser que se deleitaba acompañando a las procesiones de la Virgen de las Lágrimas, de la de Bótoa y de la Virgen de las Virtudes y Buen Suceso en sus recorridos por las calles pacenses. El fue el verdadero precursor de la devoción local a la Virgen de la Soledad, sentando las bases de dicha advocación. D. Francisco de Tutaville, que desempeñó durante quince años el puesto de Gobernador General de Extremadura, sobresalió tanto por su noble origen como por su gran historial, haciéndose acreedor del nombramiento de Caballero de la Orden de Santiago, hecho acaecido en 1653, contando cuarenta y cinco años de edad. Además, el 16 de abril de 1649 se le concede el título de Duque de San Germán a su persona y a las dos generaciones inmediatas, “con jurisdicción sobre la ciudad de San Germán, sus villas y comarcas, sus hombres y vasallos y la citerior Sicilia, en el reino de Nápoles”. En el año 1660, el Duque reunió en su palacio a todos los caballeros que se hallaban en la ciudad, expresándoles su voluntad de encargar una imagen de la Virgen de la Soledad. Tras un acuerdo unánime, se pensó en que realizara la obra un imaginero que el Duque conocía en Barcelona, pero al haber trasladado éste su residencia a la ciudad de Nápoles fue allí hacia donde se envió el encargo por mediación del Virrey de Cataluña. La imagen llegó a la ciudad después de muchas vicisitudes y tras pasar por Barcelona y Madrid, lo que explicaría el origen de la conocida Virgen de la Paloma madrileña, pintura que, al parecer, fue realizada con la Virgen de la Soledad de Badajoz como modelo; aunque este aspecto lo trataremos más adelante en el apartado de curiosidades. Como detalle histórico hay que señalar que en 1661 se encuentra en Badajoz D. Juan de Austria, acompañado de los generales que sirven a sus órdenes en la campaña contra el Reino de Portugal, momento que pudo coincidir con el de la llegada de la talla. Al llegar la imagen a Badajoz, ésta se depositó, por acuerdo de la Junta de Señores, en el convento de San Onofre (situado muy próximo al actual de las Descalzas, en la calle denominada del Pozo o San Onofre, actual Menacho), mientras se le hacía una ermita en el campo de San Francisco. El retraso del comienzo de las obras y el deseo del Duque de tener más cercana la imagen, hicieron que éste comprara unas casas libres de censo que estaban muy cerca de su palacio, construyendo así la ermita que él mismo costeó. La imagen de Nuestra Señora quedó colocada en su Santa Casa el 1 de abril de 1664, tras la bendición del entonces Obispo de la Diócesis, D. Fray Jerónimo Rodríguez de Valderas; concediendo en esta misma fecha licencia para establecer una “Santa Cofradía de devotos, esclavos y hermanos” que es aprobada dos días después. La súplica realizada por los caballeros para el establecimiento de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, pretendía canalizar la devoción hacia la imagen y estaba refrendada por los doce señores, militares y civiles que la fundaron. El historiador D. Teodoro López rescata sus nombres de las constituciones fundacionales: “Juan Martín Ruiz, Baltasar de Ledesma, Lucas González de Hoces, Juan Vázquez, Andrés Sánchez Hidalgo, Luis Hernández Tinoco, Francisco Carlos Pesagallo, Antonio Bartolomé Martín Pozo, Juan de Cuellar, Francisco García, Antonio López y Alonso Hernández; ante el notario Luis Fernández de los Reyes”. Muy pronto se hicieron hermanos de la Cofradía las personas principales de Badajoz, así como la mayoría de los “labradores honrados” de la ciudad; contribuyendo todos ellos al engrandecimiento de la ermita y de la Cofradía. En la misma fecha se redactan las primeras constituciones u ordenanzas que contenían diecisiete capítulos, siendo aprobadas por el mismo prelado. De esta forma, el Duque de San Germán perpetuaba su obra con el objetivo de que la citada Cofradía rindiese culto y devoción a la Virgen de la Soledad y, además, que gracias a la caridad del pueblo de Badajoz pudiese subsistir por sí misma. El Rey Felipe IV trunca los deseos de D. Francisco de Tutaville al nombrarlo en Aranjuez, el 26 de abril de 1664, Virrey y Capitán General de Navarra, estando en dicho puesto desde el 23 de mayo de ese mismo año hasta 1668. En el S. XVII la Virgen de la Soledad compartía la devoción mariana de la ciudad de Badajoz con otras imágenes, especialmente con la de las Lágrimas, de Bótoa y con la de las Virtudes y Buen Suceso, que con sede en el Real Monasterio de Santa Ana era considerada “Patrona de Badajoz”. Pero el sentir popular hacia la imagen de la Soledad va en aumento, celebrándose en la ermita gran cantidad de cultos. Se decía un crecido número de misas diarias, siendo la Iglesia de la Soledad la primera de Badajoz de donde salió el Santísimo Rosario en público por las calles de la ciudad todas las noches del año. 3-La Procesión En la tarde del Jueves Santo la salida de la Hermandad de Nuestra Señora de la soledad levanta una impresionante expectación entre los pacenses, pues al mero hecho de ser la Patrona de la ciudad se une la fe incontenible y el cariño que se le procesa. Esto hace que la plaza que lleva su nombre y las calles adyacentes aparezcan totalmente abarrotadas de personas ansiosas de ver salir del templo a su Divina Majestad. En este Jueves de Pasión nadie falta a su cita anual; así, a los ciudadanos de Badajoz se unen los pacenses venidos de otros lugares de residencia y los visitantes de la ciudad, para, agolpados en un gran tumulto, observar cómo se abren las puertas de la ermita y aparece la Cruz de Guía que, difícilmente, se abre paso entre el gentío. Una vez en la calle el magnífico Cristo de la Paciencia y el Santísimo Cristo Ecce-Homo, que desfilan un poco ensombrecidos por el protagonismo de la “Patrona”, la expectación se convierte en emoción, pues ya empiezan a salir los nazarenos de la Virgen con sus inmaculados hábitos albas. El momento está cerca. Los costaleros ya han conseguido salvar el primer escollo que supone las escalinatas interiores de la ermita; ahora, mientras que el murmullo se acelera y deja paso al silencio, los cargadores hacen un segundo esfuerzo para poner en la calle el paso de la “Gran Señora”, que en cuanto asoma el primer varal de palio por la puerta, provoca una explosión de júbilo en los encogidos corazones de sus hijos, para, segundos después y acompañando al Himno Nacional, dedicarle un emocionado y estruendoso aplauso mientras que más de una lágrima resbala por las mejillas de sus devotos. A este momento cumbre de la Semana Santa pacense, asisten las máximas autoridades de la ciudad, como el Obispo de la Diócesis, Corporación Municipal, Policía Municipal en traje de gala, etc... Tras su salida, el paso de la Virgen de la Soledad regalará con su prestancia y personal tronío a los miles de personas que, en un desfile vibrante, triunfal y festivo, aguardan en las calles del casco antiguo pacense. El desfile de la Cofradía por el Paseo de San Francisco y su llegada al Hospital Provincial de San Sebastián son momentos de gran belleza y sentimiento pacense, para, desde aquí, iniciar el regreso a la ermita y protagonizar otro gran momento, el de la recogida de los pasos. Ahora, como en la salida, la emoción desbordada y las saetas despedirán a la “Madre” de Badajoz, pero sólo hasta mañana, hecho que sirve de consuelo a sus devotos. El acompañamiento musical está a cargo, tradicionalmente, de la Banda de la Cruz Roja, que en 1997 se ha transformado en la Agrupación Musical de la Asociación de Capataces y Costaleros de San José. Este desfile, denominado “De Gala” al lucir la Hermandad sus mejores joyas, cuenta con siglos de historia desde la fundación de la Cofradía en 1664, recogiéndose ya comentarios sobre su bien ganada fama en el S. XVIII, procediendo los de fecha más reciente del año 1802. 4- Insignias y atributos Las insignias de la Pontificia y Real Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Soledad son las siguientes: - Cruz de Guía. Es una estupenda realización en madera, presentando sección octogonal. Luce preciosas cantoneras y rayos tallados y dorados de caprichosas formas. En el centro lleva una cartela con el escudo de la Cofradía. Se realizó en los años cuarenta. - Senatus. Bordado en oro sobre terciopelo negro por las monjas Adoratrices de Badajoz en los años 40. El mástil del estandarte está rematado por un águila laureada de metal plateado y repujado al más puro estilo imperial romano. - Bandera de la Hermandad. Realizada en seda blanca y negra y considerada muy antigua. - Bandera Concepcionista. Realizada en seda azul celeste en fecha reciente. - Bocinas. Eran tocadas por los nazarenos que las portaban al salir la procesión. Están realizadas en metal plateado y los paños que penden de ellas van magníficamente bordados en oro, sedas, perlas y pedrería luciendo en el centro el escudo de la Cofradía estos bellos motivos vegetales; obra de las Madres Adoratrices del Convento de San José de Badajoz en los años cuarenta. - Estandarte de la Hermandad. Magnífica realización en oro, sedas y pedrería de las Monjas Carmelitas de Badajoz. Presenta en su parte superior un delicado bordado con motivos vegetales de gran originalidad, en cuyo centro luce el escudo de Badajoz, distribuyéndose a los lados cinco pequeños medallones donde van bordados símbolos de la pasión (la columna, los clavos, el aguamanil, el martillo y las tenazas y una cruz de toalla). En el centro del portentoso estandarte luce la imagen de la Santísima Virgen de la Soledad, en sedas de colores, enmarcada por caprichosos motivos bordados en oro. Penden de esta insignia ricos caireles y borlones de oro. Fue hecha en los años cuarenta. - Libro de Reglas. Maravillosa joya realizada en plata cincelada y repujada sobre terciopelo negro, luciendo en su portada un finísimo trabajo de filigrana que enmarca al gran medallón central rematado con cabezas de ángeles, conchas, guirnaldas, roleos, etc. De gran belleza ornamental. 5-Proyectos Uno de los más importantes que se habían trazado ya ha sido realizado: la restauración de la imagen de la Virgen. Ahora, y como la Hermandad es responsable también de la propia ermita, van a restaurar las vidrieras del edificio. Entre los proyectos más antiguos se encuentra el de realizar unas nuevas andas para el Cristo de la Paciencia, que mejore sustancialmente la presencia de este paso, que es ahora de reducidas proporciones y que no acompaña a la calidad de la talla del popular “Amarrao”. A finales de 1996 se inaugura la iluminación nocturna de la ermita. 6-Curiosidades Muchas son las curiosidades que a lo largo de los siglos de vida de la Hermandad se han ido sucediendo. Entre ellas podemos citar algunas: - En primer lugar hay que destacar el modo en que, en el S. XVII, se encargó la imagen de la Virgen de la Soledad a Nápoles por el Duque de San Germán a través del Virrey de Cataluña, y cómo la Santa efigie llegó a Badajoz después de estar en Barcelona y Madrid. Llegados a este punto es donde se produce la anécdota histórica, recogida por algunos cronistas, de que al estar la Virgen de la Soledad en Madrid fue pintada en un lienzo, siendo este cuadro el que hoy se venera como la conocida Virgen de la Paloma madrileña, cuyo nombre real parece ser el de “Virgen de la Soledad de la Paloma”. En este mismo sentido, otra teoría apunta a que el Duque de San Germán mandó una pintura a Nápoles para que realizaran la imagen pacense, pudiendo guardar este cuadro relación con el de la capital de España. En cualquier caso, parece evidente la conexión entre ambas imágenes, dado su gran parecido. - Mención aparte merece el antiguo paso de la Virgen y del que se conservan algunas fotos de archivo. Las más antiguas muestran unas sencillas andas de reducidas proporciones realizadas en madera y un palio o dosel negro bordado, sostenido por cuatro columnas de madera tallada y dorada. Esto le da un aspecto que no diferiría mucho del que debió tener en el S. XVIII y muy cercano al de la centuria siguiente. Posteriormente se hizo un nuevo paso más grande y se adquirieron en París unos bellos respiraderos de metal repujado, sobresaliendo en el conjunto la exquisita decoración floral, que situaba un bello tapiz de flores con el escudo de la ciudad ante la imagen y dos columnas del mismo trabajo a los lados. La Virgen de la Soledad se adornaba con el rayal de la plata antes comentado y con la media luna de plata antigua que aparecía a sus pies, pendiendo de su cintura la estola negra bordada en oro con símbolos de la pasión, donada por Dña. Victoria Álvarez y Dña. Carolina Rodríguez de Rincón. - Entre los numerosos regalos que han llegado a la Hermandad, podemos destacar por su curiosidad el siguiente: en el año 1947, el famoso torero Manolo Vázquez, que había sido cogido en la Plaza de Toros de Badajoz, regala su traje a la Santísima Virgen de la Soledad como agradecimiento al haberse repuesto del percance. Éste ha sido utilizado para algunos bordados, quedando aún el chaleco rosa manchado por la sangre del diestro que, en aquella tarde, alternaba con Manolete. - La Virgen de la Soledad no dejó de realizar su desfile ni durante la época de prohibición de este tipo de actos públicos religiosos durante la República. Además, el traslado desde la Catedral, donde residió la Hermandad temporalmente hasta la construcción de la nueva ermita, se realizó en 1935 en plena época republicana, lo que no fue óbice para que resultara un acto multitudinario de la fe popular pacense al realizar el recorrido la Cofradía en olor de multitud por las calles badajocenses. - El cariño y el respeto que se sentía hacia la “Patrona”, hizo que durante la Guerra Civil la iglesia y sus imágenes no fuesen profanadas, e incluso, se da la curiosa circunstancia de que la ermita era vigilada por milicianos del ejército republicano, tomando el relevo en su puesto las fuerzas nacionales al conquistar la ciudad. Otra anécdota acaecida en esta contienda fue la que protagonizó un pacense, piloto de un bombardero del ejército de la República, al que se le había encomendado la misión de bombardear la ciudad. Éste hizo que el mortal cargamento cayese fuera del casco urbano para no afectar a la población y a sus edificios; apuntando algunas personas que esta actitud del aviador estaba provocada por la intención de no dañar el sagrado santuario de la Virgen de la Soledad. - El fervor que ha despertado esta imagen mariana en Badajoz llega hasta tal extremo que, a veces, se han encontrado algunas joyas entre las limosnas de la iglesia; destacando también que gran parte de su rico patrimonio procede de donaciones de sus fieles, algunas de ellas anónimas. Igualmente, la Hermandad corre con el mantenimiento, tanto físico como de culto, de la ermita, permitiendo cumplir así uno de los anhelos de su fundador en 1664 “Que la caridad del pueblo de Badajoz le permitiese subsistir por sí misma”. - La gran cristalera que permite ver la Virgen desde la calle, es un elemento tan importante como definitorio en la devoción hacia la sagrada imagen y hace que, a cualquier hora del día o de la noche, los pacenses se paren ante ella para orar o, simplemente, para contemplarla. Parece ser que esto, más que una costumbre, es una tradición, pues hace siglos, y cuando aún estaba la imagen en la antigua ermita, ya tenía una cristalera similar que permitía a las tropas que desfilaban ante ella en la Plaza de la Soledad rendirle pleitesía desde la calle, ante la imposibilidad física de hacerlo en el interior. - Señalar también que el manto negro bordado en azabache que luce la Virgen de la Soledad en la noche del Viernes Santo, fue realizado con el traje de novia que la Condesa de Torre Fresno donó tal efecto. - Otra curiosidad emanada de las reglas y extensible a otras Cofradías, aunque no suele cumplirse al pie de la letra, es la de que los nazarenos, al hacer el camino entre su casa a la ermita y viceversa, deben ir por el camino más corto y siempre con el rostro cubierto por el antifaz, observando la seriedad debida y no pudiendo, bajo ningún concepto, pasearse con el hábito de la Cofradía. - El Rayal de plata que rodea a la imagen, regalado, como ya hemos citado, por un devoto, tiene una inscripción en su parte trasera que dice lo siguiente: “En caso de disolverse la Hermandad y no haber heredero, se venderá y el dinero se dará a los pobres”. - Por último, hay que destacar otra nota curiosa referente al edificio de la ermita. Parece ser que al construirse hubo una cierta rivalidad con el edificio de la Giralda, levantado muy cerca y sobre el solar de la antigua ermita. Éste se remata con un giraldillo y al ser el mismo un símbolo pagano representado en el dios Mercurio, la ermita de la Soledad se coronó con una gran custodia que, además, queda más alta que aquella estatuilla, para significar así el protagonismo religioso sobre el pagano en esta preciosa y emblemática plaza pacense. * '''Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nuestro Señor Jesucristo Yacente, Nuestra Señora de las Lágrimas y Santiago Apostol''' 1-Datos Históricos de la Iglesia de San Agustín La Cofradía de Santo entierro tiene su sede en la iglesia del desamortizado Convento de San Agustín. Los religiosos agustinos se establecieron en Badajoz en el tránsito del S. XIII al XIV, durante el reinado de Fernando IV, ocupando la antigua Ermita de Santa Engracia. En 1313, y tras la extinción de la Orden del Temple, los agustinos ocuparon el edificio que éstos poseían cerca de la Puerta de Santa Marina o de Jerez, en las proximidades de la actual Puerta del Pilar, siendo Obispo de Badajoz Gil Coloma. Según Solano de Figueroa, las primeras noticias que se conservan del convento de Santa Marina datan de 1361 y en él vivían los ermitaños de San Agustín, “aunque más antigua era su habitación en este sitio”. Posteriormente, en el año 1431, el Obispo pacense Fray Juan de Morales (confesor del Rey Juan II y de su madre Doña Catalina) les cede la antigua Iglesia de San Lorenzo, que había sido suprimida en ese mismo año por Bula del Papa Eugenio IV. El templo era uno de los que ya existían en la primera división por parroquias hecha en la ciudad en 1274. En este lugar se establecerán definitivamente los agustinos y levantarán la iglesia que hoy conocemos, llevando una edificante existencia hasta que son exclaustrados en 1820. La iglesia sufrió remodelaciones, levantándose la actual capilla Mayor en 1523 por Gome Hernández de Solís, convirtiéndola en “Patronato de los Caballeros de Solís”; realizándose, además, los dos claustros conocidos, a principios del S. XVII con la ayuda del ilustre prelado D. Juan Beltrán de Guevara y Figueroa, que, entre otros cargos, fue también Arzobispo de Salerno. En esta iglesia recibieron sepultura destacados personajes y nobles de la ciudad, conservándose sus lápidas y escudos nobiliarios labrados, como el del Marque de Bay, Capitán General de Extremadura y primer jefe de los ejércitos borbónicos; D. Juan Antonio de Almesaga; D. Diego Suárez de Figueroa; Don Agustín Cassasola y Mesa; el Marques de Dragoneté; D. Fausto Herrera Zapata y Tovar y otros destacados linajes de la ciudad, como los Rocha, Mendoza, Ulloa, Figueroa de la Rocha, Argüelo y Carvajal ..., destacando el de Fernán Gómez de Solís, Duque de Badajoz, título que actualmente recae en Doña Pilar de Borbón, hija primogénita de los Condes de Barcelona y hermana de Don Juan Carlos I, Rey de España. En la capilla de Nuestra Señora de los Dolores se entierra en 1785 D. Leonardo Hernández Tolosa, Presbítero y autor de un importante manuscrito de “Noticias de Badajoz del S. XVIII”; persona muy vinculada a varias cofradías pacenses como la de San Pedro, del Coronado, de Santiago, de Jesús de la Humildad y de la Venerable Orden Tercera de Penitencia del convento de San Grabiel. La Parroquia de Santa María la Real La iglesia del antiguo Convento de San Agustín acoge desde 1834 a la parroquia de Santa María la Real. La primitiva Iglesia de Santa María, era la primitiva Catedral de Badajoz, denominada la See o la Obispal, erigida inmediatamente después de la Reconquista de la ciudad por Alfonso IX de León en 1230. El templo se asentaba sobre la antigua Mezquita Mayor árabe, aprovechando su distribución, y situada próxima al Palacio de los reyes Aftásidas, conservándose hoy su torre. Una vez perdido el carácter de Catedral en favor de la nueva de San Juan Bautista, mandada levantar por Alfonso X “El Sabio”, siguió existiendo como parroquia, manteniéndose al culto hasta el S. XVIII en el que, por la desaparición de su feligresía, se trasladó en 1768 por real orden de Carlos III al primitivo Convento de Santa Catalina, levantado en 1515 y que desde 1624 y hasta la expulsión de 1767, había sido colegio y convento de los Padres Jesuitas. El traslado se hizo efectivo en 1770, tomando posesión de la misma el cura de Santa María del Castillo, D. Juan Flores Barbado, el domingo 16 de diciembre y colocándose el Santísimo Sacramento ese mismo día, celebrando por la tarde el Ilmo. Sr. Obispo D. Manuel Pérez Minayo y denominándose desde ese momento parroquia de Santa María la Real. El edificio está situado en la calle Montesinos, llamada antes “De los Padres” y aún hoy conserva el escudo real en la fachada de lo que fue el templo, así como el claustro. La iglesia fue dotada en el S. XVII por el Duque de San Germán, gracias a lo cual se pudo realizar el retablo mayor, cuya dedicación se solemnizó con una procesión el 31 de mayo de 1656, haciendo estación en la Catedral. La parroquia de Santa María la Real estaría aquí hasta su definitivo traslado al convento agustino en la fecha antes señalada. La Cofradía del Santo Entierro efectúa su salida por la portada principal de la iglesia, construida en el S. XVII en mármol blanco, siendo de estilo clasicista. En su centro destaca una estatua de San Agustín, pudiéndose observar a los lados de la parte superior los escudos de la ciudad de Badajoz y el del Obispo agustino Fray Agustín Antolínez, enterrado en el interior, que rigió la diócesis pacense desde 1676 hasta 1678 y fue confesor del propio Duque de San Germán. A esta parroquia fue trasladada en el S. XVIII la imagen de la Virgen del Pajarito, que estaba labrada en piedra en posición sedente y que se encontraría en la Ermita del Pajarito, que aún conservamos situada en la subida a la Alcazaba. San Agustín y sus Cofradías En el año 1608 se fundó en esta iglesia la Cofradía de las Ánimas Benditas del Purgatorio o de San Nicolás de Tolentino, cuya capilla fue erigida por Sancho Sánchez de la Rocha y Ulloa. En 1612 se traslada allí la Cofradía de Nuestra Señora de Gracia y en 1870 lo haría la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Consolación; siendo muy posible que también lo hiciese en el siglo XIX la de Nuestra Señora del Carmen. A éstas habría que unir desde 1870 la del Santo Entierro y Nuestra Señora de las Lágrimas. 2-Historia de la Cofradía Las raíces de la Cofradía proceden del S. XIII, pues, tras la Reconquista de la ciudad por los Cristianos en 1230, se realiza la primera división por parroquias en 1274, apareciendo la Ermita de Santiago entre las cuatro establecidas en el interior de la Alcazaba árabe. El templo, construido sobre una antigua mezquita, sería erigido por los caballeros de la Orden Militar de Santiago, que acompañaban a Alfonso IX de León en la toma de Badajoz, al igual que ocurriría con otra de las iglesias levantadas, la de Santa María de Calatrava, de los Frailes de la Orden de Alcántara. La Ermita de Santiago se situaba frente a la de San Pedro, próxima a la explanada que hasta hace poco tiempo acogía el monumento de la Cruz de los Caídos. Aunque la ermita data del S. XIII, no se puede afirmar que la Cofradía fuese coetánea a ella, desconociéndose la fecha exacta de su fundación y rindiendo culto, en un principio, a una imagen del Apóstol Santiago como Cofradía devocional; cabiendo la posibilidad de que ya existiese una imagen de la Virgen de las Lágrimas, lo que supondría que estaríamos ante una de las advocaciones marianas más antiguas de la ciudad. Afirmo esta última posibilidad porque en el libro “De Historia de Badajoz” ya se destaca que la ermita se llamaba de Santiago o de Las Lágrimas y que de ella salía en el S. XVI la Virgen de las Lágrimas en la procesión del Santo Entierro. 3-La Procesión El Santo Entierro es un desfile de gran solemnidad, lo que unido a sus destacados valores históricos y artísticos hacen de él, por excelencia, uno de los preferidos de los pacenses. Este carácter solemne y distinguido del cortejo se mezcla con el sentimiento grave y trágico, emanado de la presentación plástica de la muerte de Cristo, acompañado por una Dolorosa que, lívida y yerta, camina tras Él. Este cúmulo de sensaciones se ve favorecido por el acompañamiento tradicional del desfile: Autoridades oficiales, representantes de las demás cofradías de Penitencia de la ciudad, que acuden, como antiguamente, con sus estandartes e insignias, y la tradicional presencia militar, que aporta aún más severidad al momento álgido de la pasión. Las marchas procesionales sacras hacen que el oído participe también en este momento, fundiéndose con los demás sentidos para provocar en las personas que lo contemplan una respuesta callada y tremendamente fervorosa y recogida. La procesión con el tortuoso, pero emocionante, momento de la salida de los pasos por la empinada escalinata de Santa María la Real o San Agustín, como es más conocida esta iglesia, donde, curiosamente, el paso de la Virgen ha de usar piezas telescópicas en las patas y varales de palio para poder salir por la puerta. En estos instantes tensos la solemne música que interpreta una marcha fúnebre recibe a las imágenes, mientras los ejemplares costaleros se afanan en la complicada tarea de descender con la sagrada carga sobre su maltrecha cerviz. Desde la Plaza de San Agustín discurrirá la procesión por calles estrechas del casco antiguo, que, llenas de encanto, brindan un marco de especial sabor pacense, para desembocar más tarde en el Paseo de San Francisco; lugar que congrega a multitud de fieles y que permite ver mejor la imagen de Jesús Yacente desde su escalinata. Desde aquí entra en lo que se viene a llamar “Carrera Oficial” y pasa por delante del Hospital Provincial de San Sebastián, momento especialmente emotivo, donde con enorme respeto y cariño se le tributa un recuerdo a aquellos que sufren. Seguidamente, la procesión iniciará su regreso por la Calle Mayor o Avda. Juan Carlos I, para, volviendo a transitar por calles estrechas y pasando ante la Ermita de la Soledad, llegar a su plaza y protagonizar uno de los momentos más hermosos de la Semana Santa pacense. En este instante, y ya a las puertas de su iglesia, el paso del Cristo Yacente se girará para recibir a su Santísima Madre, que en este agónico Viernes Santo, y para no ser menos que Él, viene muerta de dolor, con el único rayo de vida de las lágrimas de su mejilla que marcan su singular advocación. Ambos pasos se funden en un abrazo final, protagonizado por sus costaleros, pues, pasito a pasito, con una mecida delicada y suave, unen los dos pasos. Lo que sucede ahora pone los pelos de punta al más calmado, pues, para subir la escalinata y penetrar en el templo, se han de poner los pasos casi verticales, con un enorme esfuerzo final de los cargadores, que en una emocionante maniobra no carente de riesgo, consiguen enfervorizar a la gran cantidad de personas allí congregadas. 4-Insignias y atributos En esta procesión desfila una representación de todas las Cofradías pacenses con alguna de sus insignias y atributos, lo que, junto con el variado colorido de los hábitos de los nazarenos, le da una gran belleza al desfile. La Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nuestro Señor Jesucristo Yacente (Santo Entierro), Nuestra Señora de las Lágrimas y Santiago Apóstol, únicamente posee dos insignias, ambas muy representativas, recordando que a las propias de las demás Cofradías que intervienen, había que sumar antiguamente el Pendón de la ciudad, marcando la oficialidad de este desfile. Sus insignias son: - Cruz de Guía. Sencilla cruz de toalla realizada en madera en su color, de gran tamaño, y rematada por una réplica de la Sábana Santa, que el sacerdote e historiador D. Teodoro López compró en Turín y regaló a esta Hermandad. - Estandarte o Pendón de la Cofradía. Magnífico trabajo de bordado en oro realizado por las Monjas Adoratrices de Badajoz y estrenado en 1957. Esta realización, de exquisito gusto, presenta un original diseño de fantasía floral que enmarca el bordado en rojo de una gran Cruz de Santiago, escudo de la Cofradía desde sus orígenes. En el centro de la cruz van representados en oro la corona de espinas y las siglas del Ave María. Remata el estandarte la leyenda “ HERMANDAD DEL SANTO ENTIERRO –BADAJOZ-”, que presentan el mismo trabajo que el resto. 5-Proyectos A pesar de que esta Cofradía no dispones de grandes medios económicos, sí que tiene importantes pretensiones para incrementar su patrimonio artístico. Así, se está trabajando en la realización de un nuevo palio, cuyo trabajo de diseño y bordado está siendo llevado a cabo en el taller de los destacados artistas locales D. Juan Peña Maldonado y su mujer Dña. Carmen Luengo Flores, que, a su vez, son también colaboradores de la Hermandad. Existe igualmente la voluntad de sustituir los antiguos varales por otros nuevos más ornamentados; se están restaurando actualmente los faroles de cola, en un taller orfebre de Córdoba; se pretende mejorar el paso del Cristo, sustituyendo los floreros de las esquinas por unos faroles de calidad y encargar un juego de “heraldos” con sus correspondientes paños bordados; se está trabajando en la realización de la “Bandera Pontificia” y, por último, se quiere sustituir la candelería del paso de la Virgen. En el capítulo l de la composición de la procesión, se pretende recuperar el tradicional acompañamiento de los “Maceros” de la ciudad y del “Pendón” municipal, como muestra del carácter oficial de este desfile. 6-Curiosidades En una Cofradía con varios siglos de historia han debido ocurrir un buen número de curiosidades, que, lamentablemente, se han perdido, al igual que la mayoría de los archivos de la Hermandad. No obstante, podemos citar algunas: -En primer lugar, llama la atención el sagrario que el Cristo Yacente tiene en su pecho y que, una vez cerrado, pasa casi inadvertido al servir su pecho tallado como puerta del mismo. -Siguiendo con la imaginería de la Cofradía y atendiendo a las fotografías antiguas, resulta sorprendente ver dentro de la urna al Crucificado articulado, en sustitución del Yacente, que ya debían poseer; aunque esto sería la continuación de la “Función del Descendimiento” que celebraba la Hermandad. -La Virgen de las Lágrimas, al igual que las demás imágenes de la Cofradía, está rodeada de misterio y hasta de cierto oscurantismo, contándose alguna leyenda de cómo fue escondida en los muros de la iglesia para no ser destruida en las guerras o manteniéndose que fue “Patrona” de Badajoz por algún tiempo; hecho que no tiene ningún fundamento histórico. -Como nota curiosa del desfile, podemos citar que la Guardia Civil a caballo que abría la procesión, enfundaba los sables al llegar a la Plaza de España y no transitaba por la calle San Juan, al ser ésta peatonal; dirigiéndose por Donoso Cortés y Bravo Murillo a la calle Arias Montano, donde retomaba su puesto en el cortejo. Parece ser que en el S. XVIII, al descender la imagen del Crucificado, Éste se colocaba en los brazos de la Virgen de las Lágrimas, antes de ser introducido en la urna para la procesión. Curiosamente, se cita el colchón bordado sobre el que se apoyaba la imagen, y que había costado 41 reales y 24 maravedíes. Tras Él caminaba la Virgen “Con su vestido grande y el pabellón (dosel) bordado”. Acompañaban a los pasos los cofrades de Santiago y los devotos de Nuestra Señora de las Lágrimas. Sobre su recorrido en aquella época, se da esta maravillosa reseña histórica “La procesión sube la calle de los Zapateros y pasa ante las casonas de la Plaza del Concejo (Alta), cuyas ventanas, huecos y vistas se han reservado para estos casos los hidalgos e infanzones, trasmitiéndolos de padres a hijos, y atraviesa el arco berverisco de la ciudadela y desemboca en la vía de su ermita, la del Santo Santiago. Ya se divisa allá la cuadrada plazoleta; frontero a la ermita del destartalado edificio del presidio. Allí está la guardia con sus terciados arcabuces en rendición de honores. Por entre los barrotes de las ventanas asoman las caras tristes de los encarcelados. Tristes, aunque esperanzados, pues se han detenido sus ojos en la también triste y alentadora cara de Nuestra Señora. Suenan las chirimías; los rezos son más vivos y opacos; se aproximan la imagen a su ermita”. La descripción es del Viernes Santo de 1798. * '''Hermandad y Cofradía de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, Santísimo Cristo de la Caridad en su Sentencia y María Santísima de la Aurora, Madre de la Iglesia''' 1-Datos Históricos del Monasterio de Santa Ana Comentar en pocas líneas la historia de este monasterio es imposible, baste por tanto con dar algunas pinceladas de su destacado protagonismo histórico, toda vez que las vicisitudes vividas por el mismo están recogidas de forma espléndida en el libro “Historia del Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz” escrito por su actual Abadesa Sor María Celina de la Presentación Sosa Monsalve. Desde 1480 ya estaban en Badajoz las Madres Clarisas en su Convento de Santa Clara, que aún está en pie en la calle Joaquín Costa. Extinguido en 1507 a causa de la peste, el edificio pasó en 1526 a la Cofradía y Hospital de la Vera Cruz. El Monasterio de Santa Ana lo funda en 1518 Leonor Laso de la Vega y Figueroa, hija del insigne personaje Lorenzo Suárez de Figueroa y Mendoza, embajador en el S. XVI de los Reyes Católicos en Italia y miembro de un linaje muy ligado a la ciudad de Badajoz, que obtuvo el título de Duques de Feria. A pesar de los convulsivos avatares históricos vividos en la ciudad, el Monasterio de Santa Ana se ha mantenido siempre, sirviendo de refugio a otras comunidades religiosas que vieron desamortizados sus conventos, temporal o definitivamente, como las Clarisas Descalzas, las Agustinas de Santa Catalina, las vecinas Madres Franciscanas del Convento de Santa Lucía, las Franciscanas Descalzas del Convento Madre de Dios de Valverde y las Trinitarias del Convento de los Remedios. En este Monasterio estuvo enterrada la Reina Ana de Austria, mujer de Felipe II, el cual dirigía la guerra con Portugal desde Badajoz, junto con D. Juan de Austria. Estos residían en el desaparecido Palacio de los Fonseca, ubicado en la plaza del mismo nombre, actual de la Soledad, y propiedad de una noble familia pacense, los Marqueses de la Lapilla y Marqueses de Orellana, a su vez patronos del convento. El Rey Felipe III preside la solemne festividad de la Ascensión en 1619 y regala una cubierta para el antiguo sepulcro de su madre, enterrada ya en el Escorial. En 1771 Carlos III concede al Monasterio el título de “Real”, colgándose las armas de la Casa de Austria y de la de Borbón en la puerta de su iglesia. Este centro religioso posee muchos elementos destacados: Claustro mudéjar del S. XVI con pinturas murales; Museo, con una estupenda colección de platería, y una preciosa iglesia de los siglos XVII y XVIII con destacadas obras de arte en pinturas, tallas, retablos, etc. Es de obligado comentario la veneradísima imagen de la Virgen de las Virtudes y Buen Suceso que preside el templo, considerada “Patrona” de la ciudad de Badajoz, con anterioridad a la Virgen de la Soledad. Está situada en un magnífico retablo del S. XVII dorado por el Duque de San Germán; la imagen pertenece al grupo de Vírgenes negras del S. XV o XVI y apareció oculta en un muro en el madrileño Convento de San Jerónimo, junto con otras dos, que tras una curiosa historia acabaron en Trujillo y Madrid. Esta maravillosa talla aparece repetidamente en las crónicas antiguas por la fe y devoción que se le profesaba en la ciudad de Badajoz y por el gran número de rogativas públicas que se le hacían; contándose que el propio rey Felipe II se deleitaba componiéndole motetes a la imagen. 2-Historia de la Cofradía A pesar de que hasta hace poco tiempo no tenía la Semana Santa de Badajoz una Cofradía del Resucitado, se tienen noticias de que esta festividad ya se conmemoraba antiguamente en Badajoz con un desfile procesional. Así sabemos que en 1605 se funda la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Consolación, que procesionaba en este día desde su iglesia del mismo nombre, situada en el interior de la Alcazaba árabe, destinando a sus distintas funciones la nada despreciable suma de 2238 reales de Vellón y 17 maravedíes. Un nuevo intento de crear en Badajoz la Cofradía del Resucitado se produjo en 1954, cuando los excombatientes sacan el Domingo de Resurrección al magnífico Cristo de la Victoria o de los Dolores, del S. XVII, que está en la Ermita de la Soledad. Junto a él desfilaba la Virgen de la Paz, obra del S. XVIII procedente del Convento de los Remedios de las Monjas Trinitarias, ambas imágenes iban en las andas de madera tallada de los Cristos de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, que las había cedido para tal fin. Posteriormente y faltando aún esta procesión en Badajoz, la Hermandad de la “Patrona” ofrece repetidamente su Cristo Resucitado para la creación de la nueva Cofradía, sin que nadie recoja el gentil ofrecimiento, perdiéndose de esta forma la oportunidad de ver en la calle a esta impresionante talla que, sin lugar a dudas, debería ser el Resucitado que desfilase en la Semana Santa pacense. Resulta también relevante, que la advocación de la Virgen de la Aurora que se le da también a la imagen actual de la Cofradía, ya existiese antiguamente como titular de la Hermandad de su nombre. Esta se denominaba Venerable Hermandad del Rosario de Nuestra Señora de Valvanera y fundada en 1733 tenía su sede en la Iglesia de la Concepción. Mucho tiempo había de transcurrir hasta la creación definitiva de la Cofradía del Resucitado de Badajoz, tanto que es la de más reciente creación. Así, por fin, un grupo de jóvenes estudiantes funda en 1982 la “Cofradía de Nazarenos y Costaleros de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima Madre de la Iglesia”, dándole este particular título a la Hermandad, al ser ellos mismos nazarenos y cargadores de los pasos, naciendo así, un sentir costalero languidecido en Badajoz. El nombramiento de la primera Junta de Gobierno provisional se realizó el 9 de mayo de 1982 en la Iglesia de San Roque, tomándose como sede originaria la Iglesia de San Andrés y siendo su primer y actual Hermano Mayor D. José Antonio Pinilla Durán. La Cofradía hace su primera salida procesional el día 3 de abril de 1983 con una imagen de Cristo Resucitado, y en la Semana Santa de 1984 ya se celebra el tradicional “Encuentro”. Sus primeros desfiles procesionales los hicieron con un interés y esfuerzo dignos de elogio, pues ni siquiera poseían imágenes propias, sacando a la calle el Resucitado y la Virgen de la Esperanza, que les cedía generosamente la iglesia de San Andrés y la Cofradía del Descendimiento respectivamente. Posteriormente y, gracias a la donación de un devoto, pudo contar al fin con una imagen propia: la de María Santísima Madre de la Iglesia, llamada también Virgen de la Aurora, obra del imaginero pacense Santiago Arolo, que desde entonces se venera en la iglesia del Convento, sede canónica actual de la Cofradía. En aquellos años se realizaba el tradicional “Encuentro” en San Juan con esta imagen, que partía de Santa Ana, y la del Resucitado, ya mencionado, que ascendía por la calle Calatrava desde San Andrés. En febrero de 1985 y gracias a una campaña de postulación organizada por Radio Popular de Badajoz, se encargan las primeras andas, habiendo sido cedidas en los años anteriores por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Angustia. La imagen fue bendecida el 5 de julio de 1986 por D. Aquilino Camacho Macías, celebrándose el acto en el Convento de las Trinitarias, donde estuvo radicada algún tiempo. En 1987 se traslada la Cofradía al Real Monasterio de Santa Ana. Las religiosas han dado toda clase de facilidades a la Cofradía, así como, han tomado como propia la veneración a la Virgen de la Aurora. Tantos celos, cuidados y muestras de amor hacia la imagen han provocado que la Cofradía las nombre “Camareras perpetuas y efectivas de la Santísima Virgen”. La precariedad con que nacía esta Hermandad la hizo pasar por dificultades importantes al poco tiempo de su fundación, que obligaron al Sr. Obispo de la diócesis, Antonio Montero, a nombrar por decreto de 14 de febrero de 1989 una comisión gestora que evitase la disolución de la Cofradía. Estaba formada por miembros de la Junta de Cofradías y Hermandades de Penitencia y Gloria de Badajoz, y su cometido inicial, no conseguido, consistía en regular los libros y cuentas de la Cofradía, conseguir una sede canónica y la imagen de Cristo que les faltaba, para una vez puesta en orden e impulsada de nuevo, dejarla funcionar por sus cauces estatutarios, con toda la dignidad que corresponde a la representación de un misterio tan fundamental para la fe cristiana como es la Resurrección de Cristo. Hoy en día la Cofradía esta en un momento de expansión, dirigida por su joven Junta de Gobierno, que con voluntad férrea, está trabajando con gran ilusión para poderse medir con las históricas Hermandades penitenciales de Badajoz, abriéndose un hueco importante entre ellas. En el año 1992 se completa la representación iconográfica de la Cofradía, con la donación de una imagen de Jesús Resucitado, siendo bendecida por D. Cristino Portalo Tena, Director Espiritual de la Junta de Cofradías de Penitencia y Gloria de Badajoz. Esta Hermandad solí hacer su desfile procesional en la mañana del Domingo de Resurrección, momento en que el sol se mezclaba con el olor del azahar para ofrecer un digno marco al “Encuentro” en la Plaza de España, más conocida por “San Juan”. Desde 1993 cambió su tradicional día de salida a la madrugada del mismo día. 3-La Procesión La procesión parte de las traseras del Real Monasterio de Santa Ana, donde son preparados los pasos ante la imposibilidad de que salgan por la puerta de la iglesia. Aquí se dan cita un buen número de personas, deseosas de presenciar los primeros momentos del desfile, en el que las notas musicales, el esfuerzo de los costaleros y el cariño de las monjas del convento hacia los pasos son los protagonistas. Desde aquí la procesión se dividirá en dos, haciendo cada paso un recorrido diferente hasta aparecer en la Plaza de España, o San Juan como la denominan los pacenses, y protagonizar el momento más emocionante del desfile, con la celebración gloriosa del “Encuentro” de ambas imágenes. Estas son acercadas muy despacito con mecidas de alegría, hasta fundirse en un abrazo final a los pies de la torre de la Catedral, entre el gran gentío que se reúne en este momento, con las saetas, las marchas procesionales y el olor de la flor de azahar como fondo. A continuación, el cortejo, ya con ambos pasos, cubrirá su recorrido, siempre en el casco histórico de Badajoz, para poco a poco aproximarse a Santa Ana, donde una vez más los pacenses se verán dichosos al poder celebrar con alborozo la Resurrección de Jesús entre nosotros. La procesión suele ir acompañada por la Banda de Cornetas y Tambores de la Cruz Roja. En esta procesión figuran además de los nazarenos de la Cofradía, una pequeña representación de los de las demás Hermandades, que le dan mayor vistosidad al desfile; teniendo que señalarse también el apoyo prestado por otras Cofradías, muy especialmente por la del Santo Entierro y la de la Soledad. 4-Insignias y atributos Esta joven Cofradía, que no poseía casi ninguna insignia, está estrenando en los últimos años algunos elementos de interés: - Cruz de Guía. Estrenada en el año 1996, ha sido realizada en madera dorada por Sor Celina, Abadesa del Monasterio. Lleva en el centro el escudo de la Hermandad. - Estandarte de la Cofradía. Se estrena en la Semana Santa de 1997. Está realizado en raso de color celeste, disponiéndose los bordados en torno a un medallón central que contiene el rostro de la Virgen de la Aurora, magníficamente pintado al óleo por Sor Celina. Debajo, se disponen los escudos de la Cofradía y el de la Orden Franciscana. Los bordados son obra y regalo de las mismas religiosas. - Estandarte del Convento. Es una magnífica obra realizada en raso blanco y bordada en oro, representando delicados motivos vegetales, que enmarcan un gran medallón central. Éste lleva una pintura al óleo, considerada del S. XVI, temática alusiva a Santa Ana. Penden de él cordones y borlones de oro. 5-Proyectos Realizar una nueva corona para la Virgen, completar y enriquecer los pasos y realizar nuevos hábitos para los nazarenos. Además se quieren hacer algunas imágenes de soldados romanos dormitando para el Paso del Cristo y se está trabajando para acabar de acondicionar la sede de la Hermandad. Próximamente se hará el estandarte de la Cofradía. 6-Curiosidades Posiblemente las curiosidades más destacadas vengan de la representación iconográfica de esta procesión, como veíamos al hablar de la historia de la Cofradía, y en la que podíamos comprobar como se ha celebrado en las calles de Badajoz el momento de la Resurrección, a lo largo del tiempo. 7-Pasos Paso del Santísimo Cristo Resucitado La imagen, de pasta de olot, es de gran sencillez y de escaso valor artístico, al ser de serie, lo que no quita para que en la calle produzca el efecto deseado en la gente y el que la Semana Santa de Badajoz deba estar agradecida a la familia que lo donó. El Cristo se presenta de pie, emergiendo de la muerte y con el sudario rodeando su cuerpo. Éste posee líneas suaves y una anatomía bien proporcionada, mientras que el rostro proyecta su mirada hacia el cielo, a la vez que la cabeza se inclina ligeramente a la derecha. Lleva unas desmesuradas potencias doradas y sostiene con su mano derecha un estandarte con las iniciales de Cristo Resucitado, muy común en este tipo de representaciones. La imagen iba sobre un paso de madera tallada y dorada, de formas sencillas. En 1997 estrena otro, de 4,50m de largo y 2,50m de ancho. El Cristo descansa sobre tres peanas superpuestas y las andas de madera dorada van decoradas con medallones policromados que contienen escenas del Vía-crucis. Se ilumina con ocho faroles estrenados en 1996, que le dan más prestancia a la composición. Suele ir adornado con claveles, rosas y gladiolos, predominando el color blanco. Los faldones están realizados en terciopelo rojo con galones dorados. Capataz: D. Antonio Pinilla Estanislao Costaleros: 40 Paso de María Santísima Madre de la Iglesia (Virgen de la Aurora) La advocación de la “Aurora” tiene un significado de celebración triunfante de María en el misterio de su Inmaculada Concepción. La imagen, de sencillas facciones, es obra del desaparecido imaginero local Santiago Arolo, y aunque no posee la belleza de la Virgen de la Palma, su otra realización en Badajoz, sí que tiene un importante valor afectivo. La limpieza y frescura de su rostro le confieren un especial encanto y dulzura. La blonda que rodea su rostro se cubre con una fina toca bordada en oro, rematando su cabeza una sencilla corona dorada. Sus manos son muy expresivas y se abren hacia delante, dándole presencia a la imagen; lleva algunos anillos y un rosario pende de su mano izquierda. Viste una túnica azul celeste con aplicaciones doradas, que se ve ceñida por un cíngulo azul y blanco. La Virgen descansa sobre una peana sencilla, sosteniendo el conjunto hasta 1996 unas andas de madera con aplicaciones plateadas. En la Semana Santa de 1997 estrena otras nuevas de madera dorada, decoradas por dieciocho ángeles que van en otros tantos medallones; trabajo realizado por la Abadesa de Santa Ana y experta en historia del arte, Sor Celina de la Presentación. El Paso lleva una sencilla candelería distribuida en distintas alturas y va profusamente adornada de claveles y gladiolos blancos. Es digno de mención el manto blanco, que está siendo bordado en oro por las Religiosas de Santa Ana. Luce varios escudos, la corona real por el carácter del Monasterio, el del Ave María, el Franciscano y el de la Cofradía; todo ello rodeado de bellos diseños florales bordados que se van completando año tras año y que acabará conformando un meritorio trabajo de las generosas Monjas Franciscanas Clarisas de Santa Ana. Los faldones del paso son también de terciopelo rojo. Capataz: D. Emilio Arroyo Rueda Costaleros: 36 8-Dónde verla Son momentos interesantes la salida y la entrada del convento y sobre todo el momento del “Encuentro” en San Juan, donde el entorno arquitectónico y ambiental brinda un digno marco para este episodio triunfante del reencuentro de Jesús con su Madre, en el epílogo de la Semana Santa pacense. 9-Cultos La Cofradía celebra un triduo a las imágenes en la octava de Pascua. 10-Obra social Dada la escasez de medios con que cuenta la Hermandad, la obra social se centra en la entrega al Obispado de un tanto por ciento de sus ingresos y gastos. 11-Hábitos de los Nazarenos Los del Cristo: túnica y capirote blanco, con el escudo de la Cofradía y escapulario y fajín de color amarillo. Los de la Virgen: túnica y capirote celeste y cíngulo blanco y azul. * '''Hermandad y Cofradía de la Santa Vera Cruz, Santisimo Cristo del Amor y Nuestra Señora de la Consolación'''.<ref> http://cofradiadelasantaveracruzdebadajoz.blogspot.com.es/ [http://www.lacronicabadajoz.com/noticias/noticia.asp?pkid=41124 La Semana Santa contará con una nueva hermandad]</ref> == Referencias == {{listaref}} == Enlaces externos == * [http://www.semanasantadebadajoz.es/principa.htm Página de la Semana Santa de Badajoz] [[Categoría:Semana Santa en la provincia de Badajoz]] [[Categoría:Folclore de Extremadura]] [[Categoría:Cultura de Extremadura]] [[Categoría:Fiestas de interés turístico regional de Extremadura]] All content in the above text box is licensed under the Creative Commons Attribution-ShareAlike license Version 4 and was originally sourced from https://es.wikipedia.org/w/index.php?diff=prev&oldid=57448088.
![]() ![]() This site is not affiliated with or endorsed in any way by the Wikimedia Foundation or any of its affiliates. In fact, we fucking despise them.
|