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Parece tratarse de traducción en español moderno de 1998 segun http://www.franciscanos.org/florecillas/menu.html

Biblioteca de Autores Cristianos (BAC 399)
Madrid, 1998, 7ª edición (reimpresión), págs. 795-930


Oculto todo el texto, menos el principio. -[[Usuario Discusión:Aleator|Aleator]] 11:02 19 ago 2017 (UTC)}}

{{Sin formato}}{{SinFuente}}Autor anónimo



'''Las Florecillas de san Francisco'''
Traducción en lengua vulgar de 
Actus Beati Francisci et Sociorum eius (s. XIV)
 

<sup><big>Las Florecillas de San Francisco</big</sup>>
<big>Autor anónimo de la primera mitad del siglo XIV</big>


En el nombre de nuestro Señor Jesucristo crucificado y de su madre la Virgen María. Este libro contiene ciertas florecillas, milagros y ejemplos devotos del glorioso pobrecillo de Cristo messer San Francisco y de algunos de sus santos compañeros. En alabanza de Cristo. Amén 
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<sup>CAPÍTULO I</sup>''' 
Los doce primeros compañeros de San Francisco 
	Primeramente se ha de considerar que el glorioso messer San Francisco, en todos los hechos de su vida, fue conforme a Cristo bendito; porque lo mismo que Cristo en el comienzo de su predicación escogió doce apóstoles, llamándolos a despreciar todo lo que es del mundo y a seguirle en la pobreza y en las demás virtudes, así San Francisco, en el comienzo de la fundación de su Orden, escogió doce compañeros que abrazaron la altísima pobreza.<!-- TEXTO OCULTADO POR COPYVIO
	Y lo mismo que uno de los doce apóstoles de Cristo, reprobado por Dios acabó por ahorcarse , así uno de los doce compañeros de San Francisco, llamado hermano Juan de Cappella, apostató y, por fin, se ahorcó . Lo cual sirve de grande ejemplo y es motivo de humildad y de temor para los elegidos, ya que pone de manifiesto que nadie puede estar seguro de perseverar hasta el fin en la gracia de Dios. Y de la misma manera que aquellos santos apóstoles admiraron al mundo por su santidad y estuvieron llenos del E(contracted; show full)más que, ya antes de ser ordenado sacerdote, Dios le había revelado que había de desvanecerse en la misa; pero, como había celebrado muchas misas y nunca le había sucedido eso, pensó que aquella revelación no era cosa de Dios. Y, con todo, unos cincuenta días antes de la Asunción de nuestra Señora, en la que se produjo dicho caso, le había sido todavía revelado por Dios que aquello le sucedería en torno a la dicha fiesta de la Asunción; pero había olvidado luego esa revelación. En alabanza de Cristo. Amén.

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