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{{endesarrollo}}
{{encabezado|
[[Así habló Zaratustra]]<br>
|[[Friedrich Wilhelm Nietzsche]]}}
== Prólogo ==
===1 <ref name="PrólogoA">''Así habló Zaratustra'' reproduce literalmente el aforismo ''[//es.wikisource.org/wiki/La_Gaya_Ciencia#342._Comienza_la_tragedia 342]'' de ''La gaya ciencia''; sólo «el lago Urmi», que allí aparece, es aquí sustituido por «el lago de su patria». El mencionado aforismo lleva el título '&#x(contracted; show full)esta y la contrapone a otras palabras asimismo compuestas. Por ejemplo, contrapone y une ''Untergang'' y ''Ubergang''. ''Übergang'' es «pasar al otro lado» por encima de algo, pero también significa «transición». El hombre, dirá Zaratustra, es «un tránsito y un ocaso». Esto es, al hundirse en su ocaso, como el sol, pasa al otro lado (de la tierra, se entiende, según la vieja creencia). Y «pasar al otro lado» es superarse a sí mismo y llegar al sup
erahombre.</ref>, como lo llaman los hombres a quienes quiero bajar.

Así pues, ¡bendíceme, ojo apacible, que puedes mirar sin envidia incluso una felicidad tan excesiva!

¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que fluyan de ella las doradas aguas, y lleve a todas partes el reflejo de tu deleite!

¡Mira! Esta copa quiere volver a tornarse vacía, y Zaratustra quiere volver a tornarse hombre.«

(contracted; show full)ot;>''Markt'' es la palabra empleada por Nietzsche, que aquí se traduce literalmente por mercado. No se refiere sólo al lugar de compra y venta de mercancías, sino, en general, al lugar amplio donde se reúne la gente, es decir, a la plaza pública. Todavía hoy la plaza central de muchas ciudades alemanas se denomina ''Marktplatz''.</ref>: pues se había prometido que se vería a un equilibrista. Y Zaratustra habló así al pueblo:

''Yo os enseño el sup
erahombre''<ref name="superahombre">Sobre el «superahombre», expresión que ha dado lugar a tantos malentendidos, dice el propio Nietzsche en ''Ecce homo'': «La palabra ''“superahombre”'', que designa un tipo de óptima constitución, en contraste con los hombres “modernos”, con los hombres “buenos”, con los cristianos y demás nihilistas, una palabra que, en boca de Zaratustra, el ''aniquilador'' de la moral, se convierte en una palabra muy digna de reflexión, ha sido entendida, casi en todas partes, con total inocencia, en el sentido de aquellos valores cuya antítesis se ha manifestado en la figura de Zaratustra, es decir, ha sido entendida como tipo “idealista” de una especie superior de hombre, mitad “santo”, mitad “genio”».</ref>. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo?

Hasta ahora todos los seres han creado algo por encima de sí mismos. ¿Y vosotros queréis ser el reflujo de ese gran flujo y retroceder al animal en vez de superar al hombre?

¿Qué es el mono para el hombre? Una irrisión o una vergüenza dolorosa. Y eso mismo debe ser el hombre para el superahombre: una irrisión o una vergüenza dolorosa<ref name="mono">Eco de los fragmentos 82 y 83 de Heráclito (Diels-Kranz): «El más bello de los monos es feo al compararlo con la raza de los humanos.» «El más sabio de entre los hombres parece, respecto de Dios, mono en sabiduría, en belleza y en todo lo demás.»</ref>.

Habéis recorrido el camino del gusano hasta el hombre, y mucho en vosotros continúa siendo gusano. En otro tiempo fuisteis monos, e incluso ahora es el hombre más mono que cualquier mono.

Y el más sabio de vosotros es tan sólo un ser escindido, híbrido de planta y fantasma. Pero ¿os ordeno yo convertirse en fantasmas o plantas?

¡Mirad, yo os enseño el superahombre!

El superahombre es el sentido de la Tierra. Diga vuestra voluntad: ¡''sea'' el superahombre el sentido de la Tierra!

¡Yo os conjuro, hermanos míos, ''permaneced fieles a la Tierra'' y no creáis a quienes os hablan de esperanzas supraterrenales! Son envenenadores, lo sepan o no.

Son despreciadores de la vida, moribundos y ellos mismos envenenados, de los que la Tierra está cansada: ¡ojalá se larguen!<ref name="Dahinfahren1">''Dahinfahren''. Nietzsche utiliza aquí el término empleado por Lutero en su traducción de la Biblia para indicar el «tránsito» (a la otra vida).</ref>

En otro tiempo el delito contra Dios era el máximo delito, pero Dios murió, y con Él murieron también esos delincuentes. ¡Ahora lo más horrible es delinquir contra la tierra y tener en más las entrañas de lo inescrutable que el sentido de la tierra!

En otro tiempo el alma miraba con desprecio al cuerpo: y ese desprecio era entonces lo más alto - lo quería flaco, feo, famélico. Así pensaba escabullirse de él y de la tierra.

Oh, también esa alma era flaca, fea y famélica: ¡y la crueldad era la voluptuosidad de esa alma!

Mas vosotros también, hermanos míos, decidme: ¿qué anuncia vuestro cuerpo de vuestra alma? ¿No es vuestra alma acaso pobreza y suciedad y un lamentable bienestar?

En verdad, una sucia corriente es el hombre. Se tiene que ser ya un mar para poder recibir una sucia corriente sin volverse impuro.

Mirad, yo os enseño el superahombre: él es ese mar, en él puede sumergirse vuestro gran desprecio.

¿Cuál es la máxima vivencia que vosotros podéis tener? Que llegue la hora del gran desprecio. La hora en que incluso vuestra felicidad se os convierta en náusea y eso mismo ocurra con vuestra razón y con vuestra virtud.

La hora en que digáis: »¡Qué importa mi felicidad! Es pobreza y suciedad y un lamentable bienestar. ¡Pero mi felicidad debería justificar la existencia misma!«

(contracted; show full) al cielo!<ref name="ClamarAlCielo">«Clamar al cielo» es expresión bíblica. Véase ''Génesis'', 4, 10: «La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra» (palabras de Yahvé a Caín). Como hace casi siempre con estas «citas» bíblicas, Zaratustra confiere a ésta un sentido antitético del que tiene en el original.</ref>

¿Dónde está pues el rayo que os lama con su lengua? ¿Dónde está la demencia que haría falta inocularos?

Mirad, yo os enseño el sup
erahombre: ¡él es ese rayo, él es esa demencia! –

Cuando Zaratustra hubo hablado así, uno del pueblo gritó: »¡Ya hemos oído bastante del equilibrista; ahora, ¡veámoslo también!« Y toda la gente se rió de Zaratustra. Mas el equilibrista, que creyó que las palabras iban por él, se puso a trabajar.

===4===
Mas Zaratustra vio a la gente y se maravilló. Luego habló así:

El hombre es una cuerda, amarrada entre el animal y el superahombre  - una cuerda sobre un abismo.

Un peligroso pasar al otro lado, un peligroso caminar, un peligroso mirar atrás, un peligroso estremecerse y pararse.

Lo que es grande en el hombre es que es un puente y no un fin: lo que puede ser amado en el hombre es que es un ''tránsito'' y un ''ocaso''.<ref name="untergehenII">Véase lo dicho en la [//es.wikisource.org/wiki/As%C3%AD_habl%C3%B3_Zaratustra2#cite_note-untergehenI-4 nota 5].</ref>

Yo amo a quienes no saben vivir de otro modo que hundiéndose en su ocaso, pues ellos son los que pasan al otro lado.

Yo amo a los grandes despreciadores, pues ellos son los grandes veneradores, y flechas del anhelo hacia la otra orilla.

Yo amo a quienes, para hundirse en su ocaso y sacrificarse, no buscan una razón detrás de las estrellas: sino que se sacrifican a la Tierra, para que la Tierra llegue alguna vez a ser del superahombre.

Yo amo a quien vive para conocer, y quiere conocer para que alguna vez viva el superahombre. Y quiere así su propio ocaso.

Yo amo a quien trabaja e inventa para construirle la casa al superahombre y prepara para él la tierra, el animal y la planta: pues quiere así su propio ocaso.

Yo amo a quien ama su virtud: pues la virtud es voluntad de ocaso y una flecha del anhelo.

Yo amo a quien no reserva para sí ni una gota de espíritu, sino que quiere ser íntegramente el espíritu de su virtud: avanza así en forma de espíritu sobre el puente.

Yo amo a quien hace de su virtud su inclinación y su fatalidad: quiere así, por amor a su virtud, seguir viviendo y no seguir viviendo.

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Yo amo a quien es de espíritu libre y de corazón libre: así su cabeza no es más que las entrañas de su corazón, pero su corazón lo empuja al ocaso.

Yo amo a todos aquellos que son como gotas pesadas que caen una a una de la oscura nube que se suspende sobre los hombres: ellos anuncian que viene el rayo, y perecen como anunciadores.

Mirad, yo soy un anunciador del rayo, y una gota pesada de la nube: mas ese rayo se llama sup
erahombre. –

===5===
Cuando Zaratustra hubo dicho estas palabras vio de nuevo a la gente y calló. »Ahí están«, dijo a su corazón, »ahí se ríen: no me entienden, no soy la boca para estos oídos<ref name="NoSoyLaBocaParaEstosOídos">Reminiscencia del ''Evangelio de Mateo'',13,13: «Por esto les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender.»</ref>.

(contracted; show full)idad este su primer hablar o discursear (''reden'') a los hombres no ha sido más que un hablar preliminar, pero que su verdadero hablar va a comenzar ahora. Por eso la verdadera primera parte de esta obra se titulará precisamente «Los discursos (''Reden'') de Zaratustra».</ref>: pues en este punto fue interrumpido por el griterío y el regodeo de la multitud. «¡Danos ese último hombre, oh Zaratustra«, – exclamaban – »haz de nosotros esos últimos hombres! ¡El sup
erahombre te lo regalamos!<ref name="ElSuperaHombreTeLoRegalamos">Eco de la escena evangélica (''Evangelio de Lucas'', 23, 17) en que la muchedumbre rechaza a Jesús y reclama a Barrabás: «Pero ellos vociferaron a una: ¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás!»</ref>« Y toda la gente se exultaba y chasqueaba la lengua. Pero Zaratustra se entristeció y dijo a su corazón:

»No me entienden: no soy la boca para estos oídos.

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Siniestra es la existencia humana, y falto aún de sentido: un bufón puede convertirse en su perdición.

Yo quiero enseñar a los hombres el sentido de su ser: que es el sup
erahombre, el rayo que brota de la oscura nube que es el hombre.

Pero todavía estoy muy lejos de ellos, y mi sentido no habla a sus sentidos. Para los hombres yo soy todavía algo intermedio entre un necio y un cadáver.

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Y tú, primer compañero mío, ¡descansa en paz! Bien te he enterrado en tu árbol hueco, bien te he resguardado de los lobos.

Pero me separo de ti, el tiempo ha pasado. Entre aurora y aurora ha venido a mí una verdad nueva.

No debo ser pastor ni sepulturero. Ni siquiera quiero volver a hablar con el pueblo. Por última vez he hablado con un muerto.

Quiero unirme a los creadores, a los cosechadores, a los celebradores: quiero mostrarles el arcoíris y todas las escaleras del sup
erahombre.

Cantaré mi canción para los eremitas solitarios o en pareja<ref name="EinsiedleryZweisiedler">Juego de palabras en alemán entre ''Einsiedler'' (eremitas) y ''Zweisiedler'' (término este último creado por Nietzsche y que hace referencia al matrimonio, esto es, a la «soledad de dos en compañía»).</ref>; y a quien todavía tenga oídos para lo inaudito, a ése voy a abrumarle el corazón con mi felicidad.

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Sin embargo, ya le es demasiado tarde para eso – por ello vuestro sí-mismo quiere hundirse en su ocaso, despreciadores del cuerpo.

¡Hundirse en su ocaso quiere vuestro sí-mismo, y por ello os convertisteis vosotros en despreciadores del cuerpo! Pues ya no sois capaces de crear por encima de vosotros.

Y por eso os enojáis ahora contra la vida y contra la tierra. Una inconsciente envidia hay en la oblicua mirada de vuestro desprecio.

¡Yo no voy por vuestro camino, despreciadores del cuerpo! ¡Vosotros no 
me sois para mí puentes hacia el superahombre! –


Así habló Zaratustra.

=== De las alegrías y de las pasiones<ref name="alegriasypasiones">''Von den Freudenschaften und Leidenschaften''. Por analogía con ''Leidenschaft'' (pasión), Nietzsche crea aquí la palabra ''Freudenschaft'', derivándola de Freude (alegría). Con ello subraya el elemento ''Leiden'' (sufrimiento) del término ''Leidenschaft''. «Pasión» implica aquí, pues, simult(contracted; show full)

El haberse juzgado a sí mismo constituyó su instante supremo: ¡no dejéis que el sublime recaiga en su bajeza!

No hay redención alguna para quien sufre tanto de sí mismo, excepto la muerte rápida.

Vuestro matar, jueces, debe ser compasión y no venganza. ¡Y mientras matáis, cuidad de que vosotros mismos justifiquéis la vida!

No basta con que os reconciliéis con aquel a quien matáis. Vuestra tristeza sea amor al sup
erahombre: ¡así justificáis vuestro seguir viviendo!

»Enemigo« debéis decir, pero no »malvado«; »enfermo« debéis decir, pero no »infame«; »tonto« debéis decir, pero no »pecador«.

Y tú, rojo juez, si dijeses en voz alta todo lo que has hecho con el pensamiento: todo el mundo gritaría: »¡Fuera esa inmundicia y ese gusano venenoso!«

Pero una cosa es el pensamiento, otra la acción, y otra la imagen de la acción. La rueda del motivo no gira entre ellas.

(contracted; show full)

Allí donde acaba el Estado, allí comienza el hombre que no es superfluo: allí comienza la canción del necesario, la melodía única e insustituible.

Allí donde ''acaba'' el Estado, – ¡miradme allí, hermanos míos! ¿No veis el arco iris y los puentes del sup
erahombre? –


Así habló Zaratustra.

=== De las moscas del mercado ===

¡Huye, amigo mío, a tu soledad! Ensordecido te veo por el ruido de los grandes hombres, y acribillado por los aguijones de los pequeños.
(contracted; show full)

El que no se recata, indigna: ¡tanta razón tenéis para temer la desnudez! ¡Sí, si fueseis dioses, entonces os sería lícito avergonzaros de vuestros vestidos!<ref name="avergonzarosdevuestrosvestidos">Reminiscencia de la frase de Séneca ([//es.wikisource.org/wiki/Cartas_a_Lucilio_-_Carta_31 carta 31]): ''Deus nudus est'' (Dios está desnudo).</ref>

Nunca te adornarás bastante bien para tu amigo: pues debes ser para él una flecha y un anhelo hacia el sup
erahombre.

¿Has visto ya dormir a tu amigo – para conocer cuál es su aspecto?<ref name="verdormiralamigo">Véase la [//es.wikisource.org/wiki/As%C3%AD_habl%C3%B3_Zaratustra2#cite_note-VerAlaCaraatodoloqueduerme-30 nota 31].</ref> ¿Pues qué es, por lo demás, el rostro de tu amigo? Es tu propio rostro, en un espejo áspero e imperfecto.

¿Has visto ya dormir a tu amigo? ¿No te horrorizaste de que tu amigo tuviese tal aspecto? Oh, amigo mío, el hombre es algo que tiene que ser superado.

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Yo no amo tampoco vuestras fiestas<ref name="noamotampocovuestrasfiestas">Véase ''Amós'', 5, 21: «Yo, odio y aborrezco vuestras fiestas» (palabras de Yahvé a los hebreos).</ref>: demasiados comediantes he encontrado en ellas, y también los espectadores se comportaban a menudo igual que comediantes.

Yo no os enseño el prójimo, sino el amigo. Sea el amigo para vosotros la fiesta de la tierra y un presentimiento del sup
erahombre.

Yo os enseño el amigo y su corazón rebosante. Pero hay que saber ser una esponja si se quiere ser amado por corazones rebosantes.

Yo os enseño el amigo en el que el mundo se encuentra terminado, una copa del bien, – el amigo creador, que siempre tiene un mundo terminado que regalar.

Y así como el mundo se desplegó para él, así volverá a plegársele en anillos, como el devenir del bien a través del mal, como el devenir de las finalidades a partir del azar.

El futuro y lo lejano sean para ti la causa de tu hoy: en tu amigo debes amar al superahombre como causa de ti. 

Hermanos míos, yo no os aconsejo el amor al prójimo: yo os aconsejo el amor al lejano.


Así habló Zaratustra.

=== Del camino del creador ===
(contracted; show full)[[Categoría:Obras literarias de Friedrich Wilhelm Nietzsche]]
[[Categoría:Así habló Zaratustra]]
[[Categoría:Literatura alemana (Títulos)]]

[[en:Thus Spake Zarathustra]]
[[fr:Ainsi parlait Zarathoustra]]
[[hy:Այսպէս խօսեց Զրադաշտը]]
[[pt:Assim falou Zaratustra]]