Revision 550283 of "Zaratustra 7:Del criminal pálido" on eswikisource

{{encabezado|
[[Así habló Zaratustra]]<br>
Del criminal pálido|[[Friedrich Wilhelm Nietzsche]]}}

Vosotros, jueces y sacrificadores, no queréis matar hasta que el animal haya inclinado
la cabeza? Mirad, el pálido delincuente ha inclinado la cabeza: en sus ojos habla el gran
desprecio.
«Mi yo es algo que debe ser superado: mi yo es para mí el gran desprecio del hombre»:
así dicen esos ojos.
El haberse juzgado a sí mismo constituyó su instante supremo: ¡no dejéis que el excelso
recaiga en su bajeza!
No hay redención alguna para quien sufre tanto de sí mismo, excepto la muerte rápida.
Vuestro matar, jueces, debe ser compasión y no venganza. ¡Y mientras matáis, cuidad
de que vosotros mismos justifiquéis la vida!
No basta con que os reconciliéis con aquel a quien matáis. Vuestra tristeza sea amor al
superhombre: ¡así justificáis vuestro seguir viviendo!
«Enemigo» debéis decir, pero no «bellaco»; «enfermo» debéis decir, pero no «bribón»;
«tonto» debéis decir, pero no «pecador».
Y tú, rojo juez, si alguna vez dijeses en voz alta todo lo que has hecho con el pensamiento:
todo el mundo gritaría: «¡Fuera esa inmundicia y ese gusano venenoso!»
Pero una cosa es el pensamiento, otra la acción, y otra la imagen de la acción. La rueda
del motivo no gira entre ellas. Una imagen puso pálido a ese pálido hombre. Cuando realizó
su acción él estaba a la altura de ella: mas no soportó la imagen de su acción, una vez
cometida ésta.
Desde aquel momento, pues, se vio siempre como autor de una sola acción. Demencia
llamo yo a eso: la excepción se invirtió, convirtiéndose para él en la esencia.
La raya trazada sobre el suelo hechiza a la gallina; el golpe dado por el delincuente
hechizó su pobre razón - demencia después de la acción llamo yo a eso.
¡Oíd, jueces! Existe todavía otra demencia: la de antes de la acción. ¡Ay, no me habéis
penetrado bastante profundamente en esa alma!
Así habla el rojo juez: «¿por qué este delincuente asesinó? Quería robar». Mas yo os
digo: su alma quería sangre, no robo: ¡él estaba sediento de la felicidad del cuchillo!
Pero su pobre razón no comprendía esa demencia y le persuadió. «¡Qué importa la sangre!,
dijo; ¿no quieres al menos cometer también un robo? ¿Tomarte una venganza?»
Y él escuchó a su pobre razón: como plomo pesaba el discurso de ella sobre él, - entonces
robó, al asesinar. No quería avergonzarse de su demencia.
Y ahora el plomo de su culpa vuelve a pesar sobre él, y de nuevo su pobre razón está
igual de rígida, igual de paralizada, igual de pesada.
Con sólo que pudiera sacudir su cabeza, su peso rodaría al suelo: mas ¿quién sacude esa
cabeza?
¿Qué es ese hombre? Un montón de enfermedades, que a través del espíritu se extienden
por el mundo: allí quieren hacer su botín.
¿Qué es ese hombre? Una maraña de serpientes salvajes, que rara vez tienen paz entre
sí, - y entonces cada una se va por su lado, buscando botín en el mundo.
¡Mirad ese pobre cuerpo! Lo que él sufría y codiciaba, esa pobre alma lo interpretaba
para sí, - lo interpretaba como placer asesino y como ansia de la felicidad del cuchillo.
A quien ahora se pone enfermo asáltalo el mal, lo que ahora es mal: el enfermo quiere
causar daño con aquello que a él le causa daño. Pero ha habido otros tiempos, y otros
males y bienes.
En otro tiempo eran un mal la duda y la voluntad de símismo. Entonces el enfermo se
convertía en hereje y en bruja: como hereje y como bruja sufría y quería hacer sufrir.
Pero esto no quiere entrar en vuestros oídos: perjudica a vuestros buenos, me decís.
¡Mas qué me importan a mí vuestros buenos!
Muchas cosas de vuestros buenos me producen náuseas, y, en verdad, no su mal. ¡Pues
yo quisiera que tuvieran una demencia a causa de la cual pereciesen, como ese pálido
delincuente!
En verdad, yo quisiera que su demencia se llamase verdad o fidelidad o justicia: pero
ellos tienen su virtud para vivir largo tiempo y en un lamentable bienestar.
Yo soy un pretil junto a la corriente: ¡agárreme el que pueda agarrarme! Pero yo no
soy vuestra muleta. -
Así habló Zaratustra.


{{Capítulos|
[[Zaratustra 6:De las alegrías y de las pasiones|De las alegrías y de las pasiones]]
|
Del criminal pálido
|
[[Zaratustra 8:Del leer y el escribir|Del leer y el escribir]]
}}

[[Categoría:Así habló Zaratustra]]

[[fr:Ainsi parlait Zarathoustra/Première partie/Du pâle criminel]]
[[hy:Այսպէս խօսեց Զրադաշտը/Առաջին մաս/Դժգոյն ոճրագործի մասին]]
[[pt:Assim falou Zaratustra/Do Pálido Delinqüente]]