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{{endesarrollo}}
{{encabezado|
[[Así habló Zaratustra]]<br>
|[[Friedrich Wilhelm Nietzsche]]}}
== Prólogo ==
===2===
Zaratustra bajó solo de las montañas sin encontrar a nadie. Pero cuando llegó a los bosques surgió de pronto ante él un anciano que había abandonado su santa cabaña para buscar raíces en el bosque<ref name="AncianoI">Hacia el final de la obra el papa jubilado vendrá en busca de este anciano eremita y encontrará que ha muerto; véase, en la cuarta parte, ''Jubilado''.</ref>. Y el anciano habló así a Zaratustra:

»No me es desconocido este caminante: hace algunos años pasó por aquí. Zaratustra se llamaba; pero se ha transformado.

Entonces llevabas tu ceniza a la montaña<ref name="CenizaI">Véase, en esta primera parte, De los ''trasmundanos'', y Del ''camino del creador'', y en la segunda parte, ''El adivino'', donde vuelve a aparecer la referencia a las cenizas. La ceniza es símbolo de la cremación y el rechazo de los falsos ideales juveniles.</ref>: ¿quieres hoy llevar tu fuego a los valles? ¿No temes los castigos al incendiario?

Sí, reconozco a Zaratustra. Puro es su ojo, y en su boca no se esconde náusea alguna<ref name="POAAB">La pureza de los ojos y la ausencia de asco en la boca son atributos de Zaratustra a los que se hace referencia en numerosas ocasiones; véase, por ejemplo, en la segunda parte, De los ''sublimes'', y en la cuarta, ''El mendigo voluntario''.</ref>. ¿No viene hacia acá como un bailarín?

Zaratustra está transformado, Zaratustra se ha convertido en un niño, Zaratustra es un despierto<ref name="Despierto">«El despierto» es un calificativo usual de Buda, que aquí se aplica a Zaratustra.</ref>: ¿qué quieres ahora entre los durmientes?

En la soledad vivías como en el mar, y el mar te llevaba. Ay, ¿quieres bajar a tierra? Ay, ¿quieres volver a arrastrar tú mismo tu cuerpo?«

Zaratustra respondió: »Amo a los hombres«.

»¿por qué«, dijo el santo, »me he venido yo a los bosques y a las soledades? ¿No fue acaso porque amaba demasiado a los hombres?
Ahora amo a Dios: a los hombres no los amo. El hombre es para mí una cosa demasiado imperfecta. El amor al hombre me mataría.«

Zaratustra respondió: »¡Qué decía yo del amor! ¡Lo que yo traigo a los hombres es un regalo!«

»No les des nada«, dijo el santo. »Quítales mejor alguna cosa y llévala junto con ellos - eso es lo que más bien les hará: ¡sólo si te hace bien a ti!

¡Y si quieres darles algo, no les des más que una limosna, y deja que además la mendiguen!«

»No«, respondió Zaratustra, »yo no doy limosnas. No soy bastante pobre para eso.«

El santo se rió de Zaratustra y dijo: »¡Entonces cuida de que acepten tus tesoros! Ellos desconfían de los eremitas y no creen que vayamos para hacer regalos.

Nuestros pasos les suenan demasiado solitarios por las callejas. Y cuando por las noches, estando en sus camas, oyen caminar a un hombre mucho antes de que el sol salga, se preguntan: ¿adónde irá el ladrón?<ref name="Ladrón">Alusión a ''1 Tesalonicenses'', 5, 2: «Pues sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón de noche».</ref>

¡No vayas donde los hombres y quédate en los bosques! ¡Vé mejor aún donde los animales! ¿Por qué no quieres ser como yo - un oso entre los osos, un pájaro entre los pájaros?«

»¿Y qué hace el santo en los bosques?« preguntó Zaratustra.

El santo respondió: »Hago canciones y las canto; y cuando hago canciones, río, lloro y murmuro: así alabo a Dios.

Con cantos, lágrimas, risas y murmullos alabo al Dios que es mi Dios. Mas ¿qué nos traes tú de regalo?«

Cuando Zaratustra hubo oído estas palabras, se despidió del santo y le dijo: »¡Qué tendría yo que darte! ¡Pero dejadme que me vaya rápido, para que no os quite nada!« – Y así se separaron el uno del otro, el anciano y el hombre, riendo como ríen dos muchachos.

Mas cuando Zaratustra estuvo solo, habló así a su corazón: »¡Será posible! ¡Este viejo santo no ha oído todavía nada en su bosque de que ''Dios ha muerto''!«<ref name="DiosHaMuerto">La idea de la muerte de Dios, que recorre la obra entera, y su ignorancia por parte del santo eremita, será tema de conversación entre Zaratustra y el papa jubilado cuando ambos hablen del eremita ya fallecido. Véase, en la cuarta parte, ''Jubilado''.</ref> –

===3===
Cuando Zaratustra llegó a la ciudad más próxima, enclavada en los bosques, encontró allí a mucha gente reunida en el mercado<ref name="markt">''Markt'' es la palabra empleada por Nietzsche, que aquí se traduce literalmente por mercado. No se refiere sólo al lugar de compra y venta de mercancías, sino, en general, al lugar amplio donde se reúne la gente, es decir, a la plaza pública. Todavía hoy la plaza central de muchas ciudades alemanas se denomina ''M(contracted; show full)[[Categoría:Obras literarias de Friedrich Wilhelm Nietzsche]]
[[Categoría:Así habló Zaratustra]]
[[Categoría:Literatura alemana (Títulos)]]

[[en:Thus Spake Zarathustra]]
[[fr:Ainsi parlait Zarathoustra]]
[[hy:Այսպէս խօսեց Զրադաշտը]]
[[pt:Assim falou Zaratustra]]